Por: Octavio Enríquez
El sociólogo Manuel Ortega Hegg, director del Centro de Análisis Sociocultural de la Universidad Centroamericana (UCA), explica en palabras sencillas lo que se esconde tras la destitución de los últimos alcaldes sandinistas en el país.
“Se ha configurado un régimen autoritario”, dice en un café de Managua cuando aún, abriendo el periódico, los lectores podían hallarse al exalcalde de León, Manuel Calderón, denunciando que fue destituido por la Primera Dama Rosario Murillo.
Los hechos parecen darle la razón a este experto en municipalismo, uno de los más respetados en el país. Se atreve a pronosticar que, luego de los últimos fraudes electorales, habrá más abstención.
“La afectación más fuerte para mí es que si algo tenía la ciudadanía claro en este país era que su voto valía, que con su voto podía cambiar gobiernos. Me acuerdo que durante la guerra de los años ochenta se quiso cambiar un gobierno por la vía de las armas y no se pudo: el gobierno sandinista. Pero lo quitó la gente con sus votos”, sostiene.
::: Doctor, ¿qué lectura podemos sacar de la reciente destitución del exalcalde de León?
Este incidente vuelve a poner en el tapete público, la situación muy grave de atentado contra la autonomía municipal en el país, que en términos generales nosotros hemos venido conociendo desde antes de las elecciones municipales en relación a estos candidatos que están terminando su período ahora en sus municipios.
Todos estos candidatos se les había obligado a firmar una carta compromiso del partido FSLN de que cuando estuvieran en el gobierno estaban obligados a gobernar según los dictados de los CPC (Consejos del Poder Ciudadano) y todos sabemos que los CPC dependen directamente de la señora Rosario Murillo (Primera Dama).
Posteriormente en los ámbitos locales se dieron otras cosas que mostraron este dominio e irrespeto a la autonomía municipal. Hay decisiones desde 2006, la primera gran decisión que me acuerdo fue quitar la fuente municipal de la Plaza de la Revolución, cuando todo lo que es ornamento de la ciudad es competencia municipal.
Frente al escándalo que armó eso, se habló que iban a trasladarla a otro sitio; total simplemente a la señora Murillo no le gustaba la fuente y la quitó.
El programa Calle Para el Pueblo, las calles, el adoquinado, el mantenimiento de las mismas es competencia municipal. Hemos conocido en este período un programa de gobierno que precisamente se llama Calles Para el Pueblo que desconoce que eso es una competencia municipal y lo convierte en una competencia nacional.

Los managuas nos enteramos de lo que va pasar en la Alcaldía, por la vocería de Murillo.
Es decir no es la Alcaldía la que anuncia y hace las evaluaciones y señala cuáles van a ser los programas. La Alcaldía aparece gobernada desde otro ámbito que no fue aquellas personas que eligió la población en las elecciones municipales.
::: ¿Cómo afecta la vida ciudadana en estos municipios donde es irrespetada la voluntad popular?
Hay un sector de ciudadanos que sienten que irrespetan su voluntad cuando ellos votaron por una opción. Por ejemplo, el fraude electoral de 2008. Ese fraude fue una clara confiscación del voto. Fue cambiar la voluntad de la gente, por la del partido de gobierno. Es una afectación directa del poder que tiene el ciudadano, el único poder real que tiene el ciudadano en este país.
Ortega Hegg es, además de municipalista, investigador asociado del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA-UCA) y miembro de la Junta Asesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCA.
Forma parte igual del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE).
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Si ya el voto, que es el que vos decidís qué autoridad te va gobernar en un determinado período, si ese voto no es efectivo, la ciudadanía siente que se le confiscó su voto.
En ese sentido se le quitó poder. La afectación más fuerte para mí, que va producir eso, es que si algo tenía la ciudadanía claro en este país era que su voto valía, que con su voto podía cambiar gobiernos. Me acuerdo que durante la guerra de los años ochenta se quiso cambiar un gobierno por la vía de las armas y no se pudo: el gobierno sandinista. Pero lo quitó la gente con sus votos. De ahí salió la gran lección que la gente sentía que tenía en las manos un enorme poder para poder cambiar gobernantes.
En este sentido, los efectos que puede tener este tipo de acciones, los fraudes, tanto el de 2008, las elecciones autonómicas y el fraude reciente, todo esto va minando ese poder ciudadano y bastante, probablemente, ante ese hecho es bastante probable que tengamos una muy alta abstención, porque la gente siente que votar no tiene sentido. Si mi voto no sirve para nada, si al final son otros quienes deciden por mí, para qué ir a votar. Eso puede tener enormes repercusiones en el futuro democrático del país.
::: Si uno es lo que sus actos dicen, ¿cómo es el poder ejecutivo a la luz de estos hechos?
Claramente se ha venido configurando un régimen autoritario, que no permite autonomía, sea establecida por ley o no. La autonomía municipal está establecida en la Constitución. Está establecido qué puede hacer la administración municipal y el nivel nacional y cómo uno no debe meterse en la competencia de otros, y sin embargo se ha pasado por encima de eso. También está la autonomía de la sociedad civil, y los medios de difusión, etc. y por distintas vías y mecanismos se busca imponer y pasar por encima de estas autonomías sociales.
Las autonomías son fundamentales, porque en una sociedad la autonomía representa la posibilidad de defender derechos y establecer por lo tanto la posibilidad de otra tipo de relación con el Estado. Es decir, en el caso de los ciudadanos los derechos establecen la posibilidad no de pedir un favor, sino de hacer valer un derecho. Si a mí me confiscan ese derecho, yo me quedo débil ante el poder. Lo mismo pasa con las autonomías locales.
Las autonomías locales tienen un sentido fundamental y es que hay determinados asuntos que se han considerado no solo en Nicaragua, sino en el mundo, que deben ser competencia de las autoridades más cercanas a la gente, porque son asuntos que tocan la vida cotidiana, son sumamente importantes, por ejemplo la limpieza de la ciudad, la recolección de la basura, el drenaje pluvial, toda la política de higiene ambiental, etc.
Esa competencia que deben de estar en la localidad, porque es ese gobierno cercano con la gente misma el que mejor sabe cómo resolver esos problemas locales, mejor que un gobierno colocado centralmente.
En un régimen como este, lo que ocurre es que las alcaldías se convierten en instancias de una maquinaria central de poder que lanza y se dedica a realizar no lo que la población quiere localmente, sino lo que le interesa al poder central.
Por ejemplo, en todo el año pasado, las alcaldías que estaban en poder del gobierno se dedicaron fundamentalmente a realizar todas las actividades de campaña del presidente Ortega. Ese fue el factor fundamental en las alcaldías municipales del país: repartir zinc, todos los programas sociales, pasaron por las alcaldías, pero no porque se estuvieran descentralizando responsabilidades, sino porque desde el nivel central, había interés de hacer que las alcaldías formaran parte de esa maquinaria electoral y por lo tanto se dedicaran a los intereses del candidato del partido de gobierno y no a los intereses de la población local.
::: ¿Eso marca un retroceso en comparación con gobiernos anteriores?
Es un retroceso evidente. En este país se vino trabajando desde hacía ya algunos años el tema de la autonomía municipal y había funcionado bastante. Una de las cosas que le reconozco a este gobierno es que mantuvo la continuidad de las transferencias municipales, lo cual es muy importante, ya no dependen de la voluntad del gobierno de turno a partir de la ley que se estableció en 2003.
Este gobierno lo llevó al tope de lo que establece la ley, que es el diez por ciento. Eso le da a las alcaldías no sandinistas la posibilidad de contar con recursos, sin necesidad de estar dependiendo del nivel central. Eso es importante, pero es de las pocas cosas que se han mantenido como logro de las administraciones locales en este gobierno, en todo lo demás hay un retroceso evidente.
::: ¿Cuál es su opinión sobre el papel que ha jugado el Nuevo FISE en este escenario de la renuncia del exalcalde de León y las otras veces que ha levantado la manos de concejales liberales que pasan al FSLN?
Aquí se ha hecho que ese poder que tiene el FISE de forma natural, por los recursos que maneja y la orientación de su trabajo hacia localidades, se ha instrumentado desde el punto de vista partidario. Entonces el señor director del FISE, Nelson Artola, se ha convertido en un operador político de la Presidencia de la República y está encargado precisamente de utilizar el poder que le da el FISE como tal, para hacer que las administraciones locales jueguen el rol que se les asigna desde el poder central. Utilizar los recursos del FISE como premio y castigo, según las administraciones locales se sometan o no a los dictados del nivel central.
::: Después de abordar palabras claves como el fraude electoral, se lo pregunto como técnico, ¿tiene sentido ir a elecciones municipales con este CSE?
Definitivamente creo que no. Cualquier oposición sensata, la primera condición para ir a elecciones es un cambio total de todo el sistema electoral, no solo de los magistrados del CSE, todo el tendido debe cambiarse y debe ser un tendido que dé confianza a los electores de que estamos ante un árbitro neutral, mientras eso no ocurra, me parece que habrá más abstención.
Los managuas nos enteramos de lo que va pasar en la Alcaldía, por la vocería de Murillo”.
Manuel Ortega Hegg, sociólogo, director del Centro de Análisis Sociocultural de la Universidad Centroamericana (UCA).
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