Entra un hombre al jardín de su amigo y ve un letrero que dice: “Cuidado con el perro”.
Y de pronto ve a un perro chiquitín, chiquitín. Va donde su amigo y le dice:
—¿Pero, para qué ponés ese cartel si el perro es tan pequeño que no puede ni abrir la boca?
—¡Sí, pero no sabés la cantidad de veces que me lo han pisado!
En el bautizo de un niño el cura muy disconforme le dice a los padres:
— ¡No, no, nooo! Hijos. ¡No pueden ponerle Batman al niño!
—Bueno padrecito, entonces… ¿Superman?
—Tampoco, ¡caramba! Deben ponerle un nombre de pila.
—Ya está. Entonces se llamará, Duracel.
El médico otorrino atiende un viejecito millonario que había comenzado a usar un revolucionario aparato de audición:
—Y entonces, señor Almeida, ¿le gusta su nuevo aparato?
—Sí, es muy bueno.
—¿Y a su familia le gustó?
—Todavía no se lo conté a nadie, pero ya cambié mi testamento tres veces.
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