Ya sabemos que la era del PC está en su última etapa, por lo que el siguiente paso natural es darlo hacia una portátil, pero también en el mercado están las tablets.
Para decidir correctamente hay que pensar qué se quiere conseguir y después actuar.
Movilidad vs. portabilidad. Si la decisión está entre una portátil y una tablet, eso significa que hemos descartado estar atados a la mesa. Sin embargo, sí hay que tener en cuenta la ligera diferencia entre la movilidad y portabilidad que ofrece cada uno.
Si liberarse de cables es el gran objetivo a conseguir, indudablemente el tablet tiene las de ganar, porque su reducido tamaño lo hace mucho más ligero.
Por contra, esa movilidad se verá más o menos recortada, dependiendo del uso que vayamos a darle. Desde luego para navegar por Internet y revisar el correo electrónico, o incluso para escuchar música, el tablet va a dar un rendimiento más que suficiente, pero vamos a depender de cables igualmente si hacemos trabajar mucho a la memoria, debido al mayor consumo de energía.
Por tanto, si prevemos mover muchos gráficos, jugar a vídeojuegos o reproducir películas con un tablet, tal vez la movilidad no la tengamos tan asegurada, porque dependeríamos de tener un enchufe cerca.
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