¡Nicaragua volverá a ser República! y ¡Derecho que no se defiende, es derecho que se pierde!, se gritó ayer durante la marcha por el aniversario número 63 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La convocatoria realizada por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) sumó unas tres cuadras de activistas y líderes de organizaciones civiles que protestaron contra la reelección inconstitucional del presidente Daniel Ortega y exigieron la restitución del derecho al aborto terapéutico.
Este año, según Gonzalo Carrión, director del área jurídica del Cenidh, Nicaragua entera salió perdiendo en materia de derechos humanos civiles, políticos y económicos.
A juicio de Carrión, el gobierno sandinista, a través de sus propagandas, ha transformado los derechos en favores y “volados”. “Lo que se ha logrado ha sido por encima de la dignidad de las personas”, señaló, haciendo referencia a la política de “rotondear” y a la tradición de la Purísima del gobierno.
“Esas filas solo desnudan la pobreza. Este gobierno juega con la dignidad del pueblo y promueve la mendicidad”, dijo el abogado.
Respecto a los derechos de las mujeres, Carrión afirmó que ha habido un grave retroceso. “Les han quitado su derecho a la vida, a la integridad física, a decidir”, subrayó y dio como ejemplos los casos de Fátima Hernández y la niña violada que dio a luz el pasado mes de octubre.
Para el abogado también son una campanada de alerta las más de seis muertes por razones políticas, que han ocurrido a partir de la reelección fraudulenta de Ortega.
Por su parte, Vilma Núñez, presidenta del Cenidh, también consideró que ha habido un retroceso en el derecho a la libertad de expresión. Esto se refleja en la dificultad de manifestación y movilización y en la estrategia de acaparamiento de los medios de comunicación implementada por el gobierno.
En la marcha participaron Los Hijos de Nicaragua, Rejudin y la Red de Mujeres contra la Violencia.
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