Tania Sirias
Sin duda alguna, 2011 estuvo marcado por la violación al derecho a manifestarse, movilizarse, elegir y ser electo, culminando el año con asesinatos y persecuciones políticas, aseguró el director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión.
“Este es un año de graves retrocesos para los derechos humanos, pues hubo un desmantelamiento total de la institucionalidad, pues todos los órganos del Estado se sometieron a la voluntad de Daniel Ortega. Este año se caracterizó por ser electoral y con manchas de un fraude, donde se violentó derechos civiles y políticos”, sostuvo Carrión.
Para el abogado del Cenidh, todo comenzó con la ilegal candidatura de Ortega, seguido de funcionarios ilegales mantenidos por él, con el único propósito de validar su reelección.
“Vimos también un Consejo Supremo Electoral (CSE) que garantizó esa voluntad inconstitucional, además que contó con el apoyo de órganos represivos que fueron guardianes del fraude electoral”, expresó Carrión. Indicó que de la constitucionalidad democrática del país, solo quedan despojos. “Lamentamos que en estas elecciones se violentó el derecho a elegir y el ser electo, pues para nadie es un secreto el fraude que se vio en estas elecciones”.
Un año de violencia institucional
Gonzalo Carrión afirmó que Ortega ha tratado de mantener su proyecto dictatorial, cerrando espacio a las movilizaciones de la ciudadanía que reclama libertad.
Expresó que también hubo una violencia institucional, cuyo trabajo principal consistió en reprimir libertades, violentando los principios de derechos humanos.
Un ejemplo claro fueron los crímenes postelectorales. “Esto tuvo un doble rasero, ya que vimos que se ha privado la vida; al menos media docena de personas en El Carrizo y Coperna, y se ha detenido a otro tanto de personas”, dijo Carrión.
El abogado del Cenidh lamentó que en el país ya no se distinguen “los intereses de la familia, el partido, gobierno, el Estado y religioso, lo que ha provocado una confusión increíble por parte de la familia que nos desgobierna”.
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