AFP
Las fuerzas armadas egipcias, criticadas duramente por el pueblo y por los políticos, afrontan su peor crisis desde su llegada al poder tras la caída de Hosni Mubarak, cuando falta una semana para la celebración de elecciones legislativas cruciales, estiman los analistas.
Después de tres días de enfrentamientos mortíferos entre fuerzas de seguridad y manifestantes hostiles a los militares, el gobierno del primer ministro Esam Sharaf presentó este lunes su dimisión ante “las circunstancias difíciles que atraviesa actualmente el país”.
La televisión pública, citando a una fuente militar, afirmó que las fuerzas armadas habían rechazado la dimisión, pero el ministro de Información, Osama Haikel, declaró que todavía no se había tomado una decisión.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) debía supuestamente encarrilar en la democratización al país que dirige desde febrero, pero se le acusa de querer aferrarse al poder y perpetuar el sistema represivo instaurado por el antiguo presidente.
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