Emiliano Chamorro
Sócrates René Sándigo, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), expresó que entre los nicaragüenses existe un ambiente de pesimismo e incertidumbre por el “rumbo democrático” de la nación, luego de las cuestionadas elecciones nacionales, donde el reelegido presidente Daniel Ortega conquistó el poder con una preferencia electoral arriba del 62 por ciento, que lo llevó además a conquistar la Asamblea Nacional, transfiriéndole un poder absoluto. “El poder absoluto a nosotros nos ha dejado recuerdos amargos. Todo poder absoluto es peligroso porque el poder corrompe; aunque el presidente (Ortega) públicamente juró ante Sandino, ante Carlos (Fonseca) y ante Dios que no iba a hacer locuras; pero yo creo que siempre cuando se tiene la posibilidad uno puede caer en la tentación”, analizó Sándigo.En ese sentido recordó que siempre han existido las instituciones para regular las normas y el poder, para que este no se concentre en una sola persona, aunque mencionó que siempre será el pueblo quien regula los abusos del poder. “Para eso existen las normas, las regulaciones, la presión de una parte para con la otra; precisamente para que uno no se vaya a desmedir en las decisiones y las actuaciones. De todos modos eso inquieta a cualquiera; esperamos que esto no vaya a traer consecuencias negativas. Yo creo que en ese sentido la ciudadanía es la mejor presión que puede existir en un país, porque si ya no hay autoridad que regule, es la ciudadanía quien tiene que estar atenta en las determinaciones y actuaciones. Nosotros como Iglesia simplemente tenemos una postura de observación y lógicamente el derecho a la palabra”, advirtió.