Por: Arlen Cerda
El excandidato a la vicepresidencia de la Alianza PLI, Edmundo Jarquín, aseguró que ante las pretensiones de Daniel Ortega para establecer una nueva dictadura en Nicaragua, la Alianza PLI tiene la responsabilidad de consolidarse y actuar como la emblemática fuerza de oposición, en la que se estableció tras las cuestionadas elecciones del 6 de noviembre.
Jarquín no duda que Ortega tiene “el propósito inocultable” de “reformar la Constitución enteramente a su medida”, aunque diga lo contrario, pues claramente aspira a establecer un poder “personal, familiar y dinástico”, que pasa por controlar el Ejército y la Policía.
En su programa de Radio Corporación, El Pulso de la Semana, Jarquín aseguró el sábado que la correlación de fuerzas que hasta ahora parece favorecer a Ortega “puede cambiar y pronto”.
Jarquín parte de que aunque Ortega y Alemán pensaron que su pacto “corrupto y autoritario” sería eterno, este ahora está “enterrado”, porque Alemán desaparece del escenario “y nadie desde la oposición pretende sustituirlo en ese papel”.
NO MÁS DIVISIÓN
Además, destaca que a pesar de los diferentes tonos de las reacciones ante “el abuso electoral” de Ortega, todas han sido de rechazo y debe recordarse eso para no arrojar a los brazos de Ortega a quienes no piensan exactamente igual que uno.
“No se puede pretender, de parte de los políticos, que todos esos sectores, gremiales y de la sociedad civil, se aposten detrás de una línea política o partidaria específica”, advirtió Jarquín.
“La expectativa que esa Alianza PLI sobreviva y se consolide aseguró es la mayor responsabilidad que sus dirigentes tenemos frente al pueblo y la mejor respuesta que podemos dar a la pregunta ¿qué hacer?”, concluyó Jarquín.
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