2004. En la época en la que el iPod era el único reproductor musical que ofrecía Apple, los usuarios veían ese dispositivo como algo increíble (en esa época, que un reproductor almacenase 10,000 canciones era una proeza), pero también increíblemente caro.
No muchas personas se lo podían permitir, y a pesar de que disfrutaba de buenos resultados en las ventas, Steve Jobs decidió crear una versión más asequible para captar a más público. El efecto iPod estaba en sus mejores días.
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