GREGORY SCHMIDT N.Y. TIMES
La mayoría de los bebés, siendo las criaturas inteligentes que son, trata de imitar a los adultos. Si le da un celular de juguete lo que hacen es pedirle el suyo. Pero ¿quién quiere poner un equipo móvil en manos de un niño de dos años?
Para ayudar a los papás y demás adultos precavidos, Fisher-Price creó Laugh & Learn Apptivity Case, un estuche que mantiene lejos de los dedos pegajosos y bocas babeantes a tu iPhone.
El estuche, disponible este mes de octubre por aproximadamente 15 dólares, apunta a niños de entre 6 y 36 meses. Está fabricado con plástico durable y viene con manijas fáciles de agarrar para manos chiquitas. La parte trasera se abre girando una llave o una moneda, y una vez que el teléfono se acomoda adentro, se cierra y traba el estuche, es casi imposible volver a abrirlo sin ayuda de cierto tipo de herramienta.
La pantalla táctil está protegida con una película transparente, lo que permite usar el teléfono y sus aplicaciones; los botones del volumen son inaccesibles, empero, como los botones de encendido e inicio. Las sonajas de las agarraderas y espejo de la parte posterior tienen la intención de mantener entretenidos a los niños cuando se requiere sacar el teléfono para hacer una llamada.
Mi sobrina de 20 meses se divirtió viendo videos de ella misma en mi iPhone, pero en caso de que no tenga ningún video de mi adorable sobrina, Fisher-Price creó tres aplicaciones para activar sus pequeñas mentes.
Las aplicaciones, gratuitas en la AppStore de Apple, proveen contenido básico sobre identificación de partes del cuerpo y sonidos de animales. Una vez que se abre una aplicación, esta se ejecuta continuamente; no hay forma de cerrarla ni de cambiar a otra después de cerrar el estuche. Entonces, puede prestar su teléfono tranquilamente, sin miedo a que el niño llame accidentalmente a China o navegue en Internet.
Pero aunque las canciones alegres pueden hacer bailar a los niños, también enloquecerán a cualquier adulto racional luego de apenas unos minutos, así que asegúrese de bajar el volumen antes de cerrar el estuche.
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