ROY FURCHGOTT
New York Times
En 2007, Clark Little entró a la fotografía para ahorrarse algo de dinero en cier to material gráfico marino que quería su esposa. Eso se convirtió en su carrera y Little, que ahora es un fotógrafo galardonado, fue honrado recientemente con el Premio a la Fotografía Oceanográfica del Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural, de Washington.
Aunque no todo mundo tiene acceso diario a las aguas cristalinas de Hawai donde Little produce sus obras de arte, tiene varios consejos para el que quiera capturar imágenes acuáticas, aunque solo sea en la piscina local.
Equípese. Little usa una Nikon D3 con lente acuática y caja profesional contra el agua que le costó aproximadamente 4,000 dólares, pero empezó con una Canon SD 500 de enfoque y disparo de 250 dólares, y un estuche contra el agua de 150 dólares. Puede empezar a tomar fotos bajo el agua gastando aún menos con una cámara acuática desechable de 12 dólares (también tendrá que pagar el revelado de las fotos).
Little sugiere avanzar a cámaras digitales acuáticas como la Gorro Hero, de 260 dólares, que incluye una caja contra el agua para 60 metros de profundidad y que saca vídeo y fotos sin movimiento.
“De hecho, hay un montón de métodos”, afirma Little. Su favorito es cubrir el puerto acuático de la caja (la parte por donde mira el lente) con detergente líquido para lavavajillas y dejarlo secar.
Si la caja se mantiene húmeda, el agua forma una capa transparente uniforme que no se nota en las fotos. “Debe durar horas”, destaca. Otros métodos incluyen cubrir el puerto con cera o Rain-X, pero en ambos casos hay que sacudir la cámara para quitar las gotas. En caso de que sea necesario, “la saliva sirve”.