Mauricio Díaz, dirigente de la alianza PLI, afirmó ayer que el magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, busca cambiar la figura de observación electoral establecida en la ley por la de acompañamiento electoral, que sería un “apañamiento” de las anomalías que afectarán los comicios generales de noviembre.
“Más que acompañamiento electoral, lo que quiere el magistrado fáctico es apañamiento electoral, para que la gente que venga solo apañe lo que están haciendo, quieren testigos mudos”, declaró Díaz.
Aseguró que Rivas también está manipulando lo que establece el sistema electoral de México, porque ha dicho que la figura de “acompañamiento” es tomada del sistema mexicano.
Rivas ha insistido en que el reglamento del acompañamiento electoral, que saldrá el próximo 16 de agosto, tendrá una cláusula tomada del sistema mexicano para impedir que los observadores opinen.
“El reglamento en México dice que cualquier persona que viene a acompañar un proceso electoral o acompañarlo, y emite un juicio o una opinión, será puesta en el primer avión y despachada del país”, dijo Rivas el sábado pasado en una entrevista con el Canal 13, propiedad de la familia del presidente Daniel Ortega.
“Probablemente va a decir eso mismo” el reglamento nicaragüense, advirtió Rivas.
SEÑALES DE FRAUDE
Díaz señaló que con esas declaraciones Rivas pone en entredicho la honorabilidad del sistema electoral de México, que ha tenido un proceso de evolución muy importante, porque ese país pasó de ser muy cerrado a la observación a muy abierto, al punto de tener ahora un tribunal electoral con prestigio mundial.
Lo que hace Rivas es enviar desde ya señales de que el proceso electoral va a ser fraudulento, alertó Díaz. “Hay un fraude en ciernes, hay denuncias porque desde ya se están armando las mesas electorales con el grupo de los dados cargados, el Frente Sandinista (FSLN) y sus aliados”, enfatizó.
Según Díaz, la preocupación del CSE y del partido gobernante, el FSLN, es que vengan observadores internacionales y vean tantas anomalías. Por eso buscarán organismos como el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), “que no tiene credibilidad ni prestigio en América Latina”.
Tanto el FSLN como el CSE están vendiendo la idea, al interior del país, de que las elecciones serán fraudulentas, con el fin de que los nicaragüenses pierdan la fe en el sufragio y no vayan a votar, comentó.
Las misiones de observación pueden dar la confianza que la gente necesita, pero en el caso de que el CSE acredite misiones de observación, lo harán demasiado tarde, advirtió.
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