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Un juez federal negó el miércoles un pedido de libertad bajo fianza a un diputado nicaragüense y ordenó que siguiera arrestado hasta ser transferido a Florida, donde deberá comparecer por cargos de lavado de dinero y asociación ilícita para cometer fraude con comunicaciones electrónicas.
El magistrado John McDermontt rechazó el pedido de fianza de Kianna Sloan-Hillier, una de los dos abogados que el miércoles asumieron el caso de Solórzano Morales, diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), donde funge como uno de seis secretarios.
“No voy a dejar que salga libre y escape. No mientras yo esté a cargo”, dijo el juez en la Corte, Edward Roybal, en el centro de Los Ángeles.
Solórzano Morales fue arrestado el domingo en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles cuando salía de un avión procedente de Guatemala, de acuerdo con el Buró Federal de Investigación (FBI) y documentos presentados en Corte.
Las autoridades dicen que el funcionario de 54 años iba rumbo a Taiwán como parte de la delegación de relaciones internacionales del Parlacen.
Fue detenido bajo una orden de arresto presentada en febrero de 1997 en Miami. El acta acusatoria de 33 cargos también incluye cargos contra el hermano de Solórzano Morales, Gabriel Solórzano, y otras cuatro personas.
Tanto el político como las otras personas están acusadas de haber estafado en millones de dólares al empresario egipcio Hossam Aboul Fotouh, que buscaba obtener 1,200 millones de dólares en financiamiento para proyectos de construcción, mediante garantías bancarias.
Solórzano Morales, electo a finales de 2010 secretario de la junta directiva del Parlamento Centroamericano, residía en la década de los noventa en el condado de Dade, en Miami, donde era dueño y administrador de cuatro empresas extranjeras con sede en las Islas Vírgenes, indicaron documentos judiciales.
Los cargos que recaen sobre Solórzano tienen que ver con una orden judicial de Florida que le acusa de conspiración por fraude y lavado de capitales, supuestos delitos que habría cometido en septiembre de 1995 y en los que estuvo involucrado su hermano, Gabriel.
SOLÓRZANO SE METIÓ EN LA BOCA DEL LOBO
Vestido con uniforme blanco para reos, el funcionario de tendencia conservadora siguió el proceso a través de un intérprete y se limitó a responder las preguntas que le hizo el juez.
“Sí, su señoría”, respondió el diputado cuando el magistrado le preguntó si entendía su derecho a servicios de traducción para que entienda el proceso.
La defensa alegó que Solórzano Morales no tenía por qué escapar de Estados Unidos, pues siempre viaja por todo el mundo, pero el fiscal Tom Stout respondió que eso era cierto, pero que desde hacía muchos años había evitado pasar por Estados Unidos porque sabía que tenía una orden de arresto.
—Entonces, “¿por qué se metería a la boca del león?, preguntó la abogada”.
—Porque pensaba que tenía inmunidad diplomática, respondió el fiscal.
—¿Tiene inmunidad diplomática?, preguntó el juez.
—Ya no. Entiendo que el Departamento de Estado se la ha revocado, sostuvo el fiscal.
Solórzano Morales, arquitecto de profesión, aspiraba a ser reelecto como diputado ante el Parlacen en la alianza PLI.
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