14
días
han pasado desde el arresto de nuestro gerente Juan Lorenzo Holmann, y la toma de las instalaciones. Nuestra Redacción está hoy en el exilio. ¿Vas a permitir que la dictadura se salga con la suya?

Su máquina de escribir, fue el arma con la que atacó sin reparo al régimen dictatorial de los Somoza. Sin duda, sus críticas con tan válidas como hace 30 años.

La exquisita pluma de Pedro Joaquín

Al leer los artículos del doctor Pedro Joaquín Chamorro siempre se recibe una cátedra de buen periodismo, de sensatez, profesionalismo y de saber defender los derechos no sólo individuales sino de las mayorías.

LA PRENSA fue fundada el 2 de marzo de 1926 por los señores Gabry Rivas, Enrique Belli y Pedro Belli, quienes suscribieron una sociedad anónima llamada Compañía talleres gráficos LA PRENSA, con un capital de C$5,000.00 que según rezaba la escritura de constitución autorizada por el doctor Ramón

Castillo, “es el valor de la maquinaria que actualmente existe”.

En el año de 1928, don Enrique Belli vendió sus derechos en la Compañía a don Adolfo Díaz, el cual dos meses más tarde, se los vendió a don Ernesto Solórzano Díaz, quien también compró la parte de don Gabry Rivas.

El año de 1929 don Pedro Belli quedó como único dueño de la compañía, por compra que hizo a don Ernesto Solórzano Díaz y más tarde vendió a don Adolfo Ortega Díaz la mitad de sus acciones.

Ambos formaron entonces una nueva sociedad bajo la razón “Pedro Belli y Ortega Díaz Ltda.”.

El año de 1930 el doctor Pedro J. Chamorro Zelaya adquirió la mitad de las acciones de esa firma constituyéndose la sociedad “Pedro Belli y CIA. LTDA.”

En 1932 el doctor Pedro J. Chamorro Zelaya compró parte de don Pedro Belli y quedó como único dueño de la empresa.

El doctor Chamorro Zelaya murió en el año de 1951 dejando como heredera universal a su esposa Margarita Cardenal de Chamorro y diez años después, el 26 de marzo de 1961, esta última junto con sus hijos, constituyó la sociedad anónima “LA PRENSA, S.A.” cuyos accionistas en la actualidad son la mayor parte de sus descendientes.

La sociedad mencionada no se encuentra entrelazada con ninguno de los grupos financieros en que se descompone el espectro económico del país y para su desarrollo ha obtenido los créditos normales que ofrecen a cualquier cliente los bancos tanto de Nicaragua como del extranjero. Durante toda su operación ha sido afecta a los impuestos sobre capital y renta ordenados por la ley.

Antes del establecimiento del Seguro Social organizó un sistema de asistencia médica a todo su personal y desde el año de 1961 hizo norma propia la distribución de utilidades en una suma no menor del diez por ciento entre todo su personal, mediante una fórmula que incluye la entrega de una cantidad proporcional al salario a mitad del año fiscal, y el resto a pro-rata entre todos, al terminarse el período.

El Diario LA PRENSA ha sido destruido por los dos grandes terremotos de Managua; perdiendo en el de 1931 los primeros linotipos importados del país, los cuales se pudieron reponer hasta el año de 1946, es decir 15 años después de ocurrida la catástrofe. Esa vez la destrucción fue tanta que el periódico pasó más de un año sin salir a luz pública.

En 1972 el terremoto del 23 de diciembre arrasó los edificios de LA PRENSA y destruyó totalmente su rotativa principal, una prensa Hoe de cuatro unidades capaz de producir 64 páginas. Luego, con el equipo rescatado y cuatro unidades de una moderna prensa offset que sólo sufrió daños, pudo reinstalarse.

LA PRENSA volvió a circular el primero de marzo de 1973, es decir 69 días depués, ubicándose donde está actualmente, en el kilómetro cuatro y medio de la Carretera Norte en un edificio de hierro perteneciente a la compañía CYMSA.

En la actualidad se imprime por entero en el sistema offset con equipos de composición en frío, y tiene en su género las mejores maquinarias que se han instalado en Centroamérica.

Su circulación ha alcanzado un promedio sostenido durante todo el año de 1975 y lo que va de 1976, de 56,000 ejemplares diarios.

El doctor Pedro J. Chamorro Zelaya no fue realmente fundador de LA PRENSA sino que ingresó a ella cuatro años después de haber salido el primer ejemplar de este Diario, pero el sentido que dio su gestión de director y las normas que impuso, lo hacen acreedor a ese título porque fue el iniciador de lo que podría llamarse el carácter del periódico, mantenido hasta la fecha.

Actualmente sólo viven dos personas que participaron en la fundación de LA PRENSA y son don Pedro Belli, estimable caballero muy conocido y respetado en todo el país, y el señor Miguel Alvarado, no menos respetable, tipógrafo en 1926 y Jefe de Talleres de Composición más tarde, hasta que pasó a ser jubilado por la empresa.

Los procesos de impresión de LA PRENSA han ido desde la prensa plana que fue sustituida en 1949, por una Dúplex rotoplana, la que a su vez dejó en su sitio en 1954, a una rotativa GOSS y luego en 1961 a otra más grande, HCE, para pasar a partir del terremoto de 1972, al actual sistema offset.

En el aspecto tipográfico, LA PRENSA comenzó a hacerse con tipo suelto, después en linotipo y hoy en día con máquinas electrónicas de composición en frío.

Fue el primer Diario que trajo al país un taller completo de fotograbado y muchos otros adelantos contándose entre sus características el hecho de que jamás la introducción de maquinaria desplazó de sus cargos al trabajador, sino que su personal fue aumentando aún con todo y la mecanización de sus sistemas operativos.

En el año de 1956, es decir al cumplir LA PRENSA sus 30 años, su personal llegaba a los 56 empleados y en el año del 50 aniversario es de 220 personas.

En LA PRENSA había avisos de todo el comercio capitalino: El teatro Margot y el teatro El Otro anunciaban el estreno de la cinta francesa París y la norteamericana El sexo enemigo, esta última en ocho actos. La firma Gerardo o Salinas, de Managua ofrecía los últimos modelos de automóviles Crysler por valor de C$$1,395.00 córdobas, y La Elegancia de don Ramón Morales, “sus mejores trajes con telas importadas de Inglaterra y Francia”.

Bajo la dirección y gerencia en la empresa funcionan ahora los departamentos siguientes: redacción, contabilidad, promoción y ventas, taller de armada, composición tipográfica, electrónica, fotocomposición, rotativa y circulación. LA PRENSA se distribuye a través de 49 agencias locales en la ciudad de Managua y 147 departamentales que cubren todo el territorio nacional.

LA PRENSA/ ARCHIVO
PROYECCIÓN POLÍTICO-SOCIAL*

La línea de LA PRENSA, vista en toda su extensión, es decir, desde el enfoque editorial hasta su intención orientadora e informativa, ha estado (especialmente durante los últimos veinte años) inclinada con toda energía hacia el interés de las mayorías, que en Nicaragua como en muchos otros países, han sido históricamente empobrecidas y marginadas.

Dentro de ese esquema, LA PRENSA, sin cerrar sus páginas a quienes discrepan de sus tesis, y aún a los críticos acerbos de ella, ha considerado como indispensable para la liberación integral del individuo la erradicación del sistema dinástico en el poder público, proponiendo siempre sustituir la dictadura familiar de ahora, por un régimen democrático y pluralista en donde tanto los gremios de la producción, como los núcleos profesionales o empresariales, y los obreros organizados, tengan participación en las decisiones de gobierno, y se logre en forma ordenada y pacífica, una más justa distribución de la riqueza.

Y ese propósito ha sido en LA PRENSA un objetivo mantenido durante años, y expresado concretamente en nuestra tenaz oposición al continuismo somocista, porque estamos conscientes de que para pensar en el establecimiento de un régimen más justo, tanto en lo social como en lo económico y lo político, es indispensable salir primero de la dictadura familiar, feudal y dinástica, que nos oprime al extremo de haber ido tergiversando todos los valores de nuestra sociedad y deformando el carácter mismo del nicaragüense.

Para desarrollar esta labor práctica -cuyo resultado hasta el presente ha sido la conservación de las esperanzas de libración, y también la promoción de núcleos ciudadanos cuya conciencia permanece viva en ese sentido-, LA PRENSA investiga, comprueba, denuncia, critica y se compromete con el interés general descrito anteriormente, admitiendo siempre la réplica o la expresión del punto de vista de los sectores afectados por su opinión.

Y donde LA PRENSA más se ha comprometido es en el campo relativo a los derechos humanos, a la denuncia del ciudadano en ese terreno tan vital y especialmente, cuando se trata de ciudadanos humildes y desvalidos, de los campesinos atropellados sin razón ni ley, del obrero encarcelado, más por débil que por haber cometido alguna falta, de la doméstica, del guardia nacional maltratado, del trabajador independiente o sindicalizado (porque también ha sido característica de LA PRENSA el apoyo a la organización sindical) y en ese terreno jamás hemos distinguido ideologías políticas en las personas, pues para nosotros la vigencia de los derechos humanos no puede medirse con base a las creencias o actitudes religiosas o políticas del afectado, sino por el hecho mismo de su condición humana.

Hemos denunciado torturas en gentes de todas las denominaciones políticas. Hemos abogado por los juicios justos para todo habitante del país, independientemente de las acusaciones que se le hagan de su posición social y aún de su nacionalidad, y en tiempos normales, (es decir, cuando no ha existido la ominosa censura de este último año y medio) esas denuncias han servido a mucha gente, y han evitado nuevas y terribles injusticias, razón por la cual, si en un balance sobre nuestra labor solamente existiera ese punto favorable nos daríamos satisfechos por ella.

También LA PRENSA ha tomado muy en cuenta los aspectos relativos a la defensa de la soberanía y riquezas nacionales exponiendo en debate abierto cada caso y pronunciándose siempre con sentido auténticamente nacionalista, sea frente a una amenaza exterior o ante el entreguismo de ciertos sectores radicados en las esferas de Gobierno.

A lo dicho, debe agregarse que nuestra presencia como orientadores de la opinión pública, ha sido amplia en el sector empresarial y así, no hemos dudado nunca en poner de manifiesto los atropellos a este, cuando con el peso del poder se ha entablado contra ese sector la competencia desleal, sea a través del contrabando oficial, de la tergiversación en las licitaciones, por medio de presiones tributarias, el chantaje político, o mediante el establecimiento de monopolios que no sólo perjudican a las empresas sino al pueblo consumidor.

En el campo moral, LA PRENSA además de luchar contra quienes trafican con la necesidad social, ha difundido ampliamente el pensamiento y las directrices que la Iglesia Católica renovada en el Concilio Vaticano II, ha expresado a través de la Conferencia Episcopal y del señor Arzobispo de Managua, dando espacio también a las opiniones de otras respetables denominaciones religiosas.

En su larga historia de medio siglo, este periódico ha contribuido fundamentalmente a conservar las esencias culturales del nicaragüense (atropelladas por una penetración neocolonialista que ha tenido buenos aliados en los herodianos criollos) y se ha empeñado, escudriñando todas las facetas positivas del nicaragüense por mostrar dignamente el prototipo de nuestro pueblo, exaltando sus virtudes y sus originalidades.

En esa misma medida se ha tratado de apoyar el desarrollo cultural en un país en el que el concepto de “inteligencia” o el sólo hecho de pensar, hoy es considerado subversivo.

El apoyo a las letras y el firme compromiso y solidaridad con los intelectuales de nuestro país que tienen una meta similar a la nuestra, a través de LA PRENSA y de LA PRENSA LITERARIA, no sólo significa por lo tanto una consciente labor de culturalización o de concienciación cultural, sino que también implica una actitud beligerante por la cual cumplimos el deber de servir a nuestro pueblo.

Pese pues, a los obstáculos que conlleva un propósito de esta naturaleza, y sabiendo que más que a un Diario es a un gobierno honesto y democrático al que corresponde esta labor, en ausencia de tal gobierno, LA PRENSA ha asumido con orgullo y responsabilidad la tarea de mantener vivo, en todos los nicaragüenses, a pesar de las inevitables divergencias, un manifiesto espíritu de cultura y libertad.

Esa labor descrita en rasgos muy generales, nos ha costado sinsabores, enemistades, acusaciones, procesos, censuras, cierres, exilios, sacrificios económicos, y cárceles, todo lo cual al cumplir este Diario 50 años de fundado se compensa, no solamente con la satisfacción de haber cumplido nuestro deber patriótico, sino con el enorme reconocimiento de que es objeto LA PRENSA, no sólo en Nicaragua, sino en el extranjero, para resumir, nos basta citar un telegrama escrito por José Coronel Urtecho, cuando luego de un cierre impuesto a este Diario por la dictadura, volvimos a circular.

En esa ocasión José Coronel, dirigiéndose a los directores del periódico, expresó lo siguiente: “Para la conciencia del país cuando LA PRENSA deja de salir, es como si no sucediera nada, o todo fuera mentira”.

(*) Escrito de PJCHC en conmemoración del 50 aniversario de LA PRENSA.

 

85 Aniversario Aniversario 50 Pedro Joaquín Chamorro archivo
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