El ex rehén Carlos Alberto Ocampo (segunda a la derecha) a su llegada a un aeropuerto en Ibague, Colombia, después de ser liberado por las FARC hoy. LA PRENSA/AP/Fernando Vergara

FARC libera al primero de tres rehenes

Un policía colombiano fue entregado este domingo a una comisión humanitaria encabezada por la ex senadora Piedad Córdoba, que se dirigía ahora en busca de otros dos rehenes en poder de las FARC, informó el domingo el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

BOGOTÁ/AP

Un policía colombiano fue entregado este domingo a una comisión humanitaria encabezada por la ex senadora Piedad Córdoba, que se dirigía ahora en busca de otros dos rehenes en poder de las FARC, informó el domingo el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

El patrullero de la Policía Carlos Ocampo «ya se encuentra en poder de la misión humanitaria el patrullero de la policía Carlos Alberto Ocampo», dijo la vocera del CICR María Cristina Rivera, en entrevista telefónica.

Explicó que el helicóptero en que viajaba Córdoba y los delegados del CICR debería hacer una parada para reabastecer combustible antes de recoger a los otros dos uniformados.

Las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron en diciembre que entregarían a Córdoba a cinco rehenes —dos civiles y tres uniformados— en un proceso que arrancó el miércoles con una primera liberación y el viernes otras dos.

Pero la ex senadora reveló ayer que un sexto rehén sería liberado por las FARC, el patrullero de la policía Carlos Ocampo, de 30 años, que estaba retenido desde fines de diciembre.

Junto con Ocampo, se espera que las FARC entreguen este domingo al mayor de la policía Guillermo Solórzano, de 35 años, retenido en junio de 2007, y el cabo primero del ejército Salin Antonio San Miguel Valderrama, de 27, cautivo desde mayo de 2008, según la ex senadora.

Debido a una intensa nubosidad, Córdoba partió con una hora de retraso a las 9.33 horas (1433GMT) en un helicóptero militar de Brasil, que apoya la operación humanitaria a pedido del gobierno colombiano, en compañía de delegados del CICR, en busca de los cautivos en tres distintos puntos del oeste colombiano.

La ex senadora partió del aeropuerto de Ibagué, en el departamento de Tolima, 80 kilómetros al oeste de Bogotá, donde se espera su retorno al final de la tarde.

Mientras se dirigía en busca de los liberados, la aeronave debió aterrizar al sur de Ibagué y hacer una pausa de aproximadamente media hora debido a que prevalecía mal clima en la zona, informó Córdoba a través de Twitter.

Se tiene previsto que al final de la jornada los tres uniformados sean trasladados desde Ibagué a Bogotá para reencontrarse con sus familias.

«Lo único que quiero es que el presidente me autorice para poder hablar con las guerrillas. Si lo hace, le aseguro que hay resultados», dijo Córdoba en una entrevista publicada el domingo en el diario El Tiempo.

En caso de recibir esa autorización «mi tarea es no dejar que nadie se pare de la mesa de diálogo hasta que no se llegue al final», agregó.

Santos autorizó a fines del año pasado a Córdoba para buscar a los rehenes, pero una gestión más amplia ante la guerrilla no se ha discutido, mientras el presidente mantiene que se requiere más que liberaciones «a cuentagotas» para pensar en una eventual negociación de paz.

Molesto por lo que calificó «de show mediático» y «farsa» en la entrega de algunos rehenes porque dijo que mientras liberan a unos, las FARC continúan secuestrando, Santos aseguró el sábado que luego de las entregas de esta semana analizaría si sigue permitiendo tales operaciones.

Aseguró que el gobierno y la sociedad piden la libertad de todos los retenidos: al menos 16 uniformados, algunos con más de una década en cautiverio.

Las autoridades y grupos no gubernamentales ofrecen cifras distintas sobre cuántos civiles están en poder de los insurgentes, aunque la policía nacional dijo esta semana que serían al menos un centenar.

Santos ha ratificado que los insurgentes deben también frenar la colocación de minas antipersona, sus vínculos con el narcotráfico y cesar ataques armados para entonces eventualmente iniciar una negociación porque, según ha destacado, la sociedad colombiana se ha vuelto «muy escéptica» ante diálogos de paz debido a fracasadas experiencias previas.

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