Arnulfo Agüero
“Hablar con esta chavala es cosa seria. Nunca quiere dar entrevistas”, decía en los años sesenta el periodista Gabry Rivas. Esta historia se repitió, cuando hace más de un mes accedió hablar, pero a vuelo de pájaro, sobre su vida en el teatro; habla de su trayectoria en su despacho en la Universidad del Valle, donde es rectora y no en el jardín de su amado hogar, que ha cuidado por años.
Al final de la entrevista, después de una larga corretería y espera, la primera respuesta: “La razón de mi vida, después de mi familia, es el teatro y la educación. Enseñar me ha dado un placer de lo más profundo. He sido profesora desde preescolar hasta de maestros de maestros”, valora la magistral actriz y directora de la Comedia Nacional de Nicaragua, Socorro Bonilla Castellón, que ha puesto en escena cerca de 50 obras de teatro.
Su incursión a las tablas lo hizo desde su niñez. En los años sesenta fundó la Escuela de Declamación y Teatro; cinco años después la Comedia Nacional, poniendo en estreno la obra Los árboles mueren de pie, del español que promovió el “teatro poético”, Alejandro Casona.
Es difícil hablar a fondo sobre su largo historial, pero resalta lo reciente: Temporada teatral del 2009 y la clausura de la Cátedra Rubén Darío, que presentó con 150 estudiantes el recital de gala Noche Dariana, en la Sala Mayor del Teatro Nacional.
A la par de esta temporada de presentaciones teatrales y recitales exitosos, su vida se ha visto también impactada sentimentalmente. “Le pido a Dios aceptar la ausencia de Octavio Robleto”, externa doña Socorrito, al recordar que el poeta, su esposo, fue parte vital en su vida; así como en la dramaturgia, porque escribió para ella obras de teatro infantil que puso en escena.
Asimismo esboza en rápidas escenas el pasar de su vida por el teatro nicaragüense: la fundación del Teatro Experimental de Bellas Artes, TEBA; su estudios en el Conservatorio del Arte Dramático, de Madrid; su retorno a Nicaragua para fundar la Comedia Nacional y su largo magisterio enseñando teatro a generaciones de todas las edades, desde hace más de cuatro décadas.
SE ENAMORÓ DE LA ACTUACIÓN
Todo artista tiene su génesis. ¿Se acuerda qué la motivó a ser teatrista?
Pero mis primeras obras puestas en escena vienen desde mi preescolar. Me eduqué con monjas, ellas me ponían con otras muchachitas a hacer teatro infantil. Después fue durante mi educación de maestra, a como dije antes, y luego ingresé a un conservatorio, en España, donde realicé estudios y conocí a grandes personajes y directores del teatro.
¿Cómo fue su formación en el país?
Este TEBA fue fundado también por Gladys Ramírez de Espinoza, Gloria Pereira de Belli (mamá de Gioconda Belli), Mimí Hammer, Adelita Pellas, Pinita del Carmen, y otras damas y artistas que hacían teatro de calidad y recolectaban dinero para obras de beneficencias.
EN EL CONSERVATORIO DE MADRID
¿Qué tal sus estudios avanzados en el Conservatorio de España?
Recuerdo que no quería ir, pero Adolfo Calero Orozco y otros de la Junta Directiva del TEBA me ayudaron. Yo dije que no podía ir porque mi madre se quedaría sola, que el gato se iba a morir y no lo iba a ver y que el jardín se iba a secar; entonces Calero Orozco empezó a contrarrestar esa negatividad.
Entonces me dice: “Si el gato se muere, te buscas otro; si el jardín se te seca, volvés a sembrar otras plantas, y si tu Dios se va a llevar a tu mamá, se muere estando vos allá, o aquí, de manera que te tenés que ir a estudiar a España. Así logró convencerme y me marché. Y al pasar de los años se me reconoció como una brillante estudiante del Conservatorio del Arte Dramático, de Madrid y de la Universidad de Madrid, en la Facultad de Filosofía y Letras.
Durante mis estudios conocí a Alejandro Casona (dramaturgo y poeta español de la Generación del 27) y a Elena Catena de Vindel, profesora de teatro, tal era el realismo de la clase, que recuerdo una vez hasta personificó a la Celestina.
Entonces me dice: “Si el gato se muere, te buscas otro; si el jardín se te seca, volvés a sembrar otras plantas, y si tu Dios se va a llevar a tu mamá, se muere estando vos allá, o aquí, de manera que te tenés que ir a estudiar a España. Así logró convencerme y me marché. Y al pasar de los años se me reconoció como una brillante estudiante del Conservatorio del Arte Dramático, de Madrid y de la Universidad de Madrid, en la Facultad de Filosofía y Letras.
Durante mis estudios conocí a Alejandro Casona (dramaturgo y poeta español de la Generación del 27) y a Elena Catena de Vindel, profesora de teatro, tal era el realismo de la clase, que recuerdo una vez hasta personificó a la Celestina.
¿Con qué obra estelar se gradúa como actriz?
Antes del desayuno , de Eugene G. O’Neil. Ése fue mi examen de grado.
FUNDA LA COMEDIA NACIONAL
A su retorno a Nicaragua inicia su larga carrera de teatrista y profesora. ¿Cómo fueron esos años?
Los árboles mueren de pie del dramaturgo Alejandro Casona; él me dio hasta el texto de la música y me dio asistencia para que formara la Comedia Nacional.
Él iba a venir al estreno, pero se enfermó y no pudo asistir, pero fue representado por Pablo Antonio Cuadra. Esta obra fue exitosa y estuvo mes y medio en escena. Y fue presentada en el teatro de la Cruz Roja, el que se cayó con el terremoto de 1972.
Pero del teatro experimental recuerdo a Gloria Pereira de Belli, que hablaba cuatro idiomas, ella adaptó Los gemelos de Siracusa , de William Shakespeare, a tres actos. Después que se murió Gloria, la Pinita del Carmen que guardó el texto, me dijo que lo llevara a escena, y así lo hice.
En los años ochenta se le conoció como la directora general del Teatro Nacional Rubén Darío.
¿Cómo llega a escalar este peldaño de la administración cultural?
Fui directora del Teatro Nacional Rubén Darío siendo profesora en la Universidad Nacional Autónoma de Managua, UNAM. Cuando toma el poder el Frente Sandinista, no tenían quién se los organizara y entonces el Ministro de Cultura, Ernesto Cardenal, le pidió a las autoridades de la UNAM que me dieran permiso por un año para administrar el Teatro, pero el tiempo fue pasando y así estuve diez años.
SU MAGISTERIO EN LAS UNIVERSIDADES
¿Cómo ha sido la experiencia en el magisterio?
Sí, en la UNAN estuve 15 años. Cuando el profesor Fidel Coloma González se da cuenta que había regresado de mis estudios de España, me llama para que sea parte de las clases, impartiendo Técnicas de expresión oral, para los profesores que dan clases; también di clases de teatro infantil, para las profesoras de primaria; después impartí conferencias. Después de morir Coloma, trabajé con la profesora de español Elba Hernández.
Ha iniciado otra etapa magisterial en la Universidad del Valle, en la cual lleva doce años y ha fundado la Cátedra Rubén Darío.
Hablar como rectora de la Universidad es otro aspecto profundo y aparte. Pero está la de docente en el teatro. Al aceptar la rectoría, al año fundé lo que se llama Teatro-Taller de la Universidad, se imparten los programas y tenemos una cartelera que anuncia nuestras obras. Ahora, la Cátedra Rubén Darío surge cuando los directivos de la Universidad aceptaron mi propuesta de impartir en todas las carreras la asignatura de esta clase; así el 14 de marzo de 1997, un sábado, se empieza la cátedra.
Ha iniciado otra etapa magisterial en la Universidad del Valle, en la cual lleva doce años y ha fundado la Cátedra Rubén Darío.
Hablar como rectora de la Universidad es otro aspecto profundo y aparte. Pero está la de docente en el teatro. Al aceptar la rectoría, al año fundé lo que se llama Teatro-Taller de la Universidad, se imparten los programas y tenemos una cartelera que anuncia nuestras obras. Ahora, la Cátedra Rubén Darío surge cuando los directivos de la Universidad aceptaron mi propuesta de impartir en todas las carreras la asignatura de esta clase; así el 14 de marzo de 1997, un sábado, se empieza la cátedra.
¿Qué tal el compartir la parte del teatro con su esposo el poeta Octavio Robleto?
Octavio Robleto siempre manifestó mucho interés por el teatro; y aunque su tema central era la poesía de la cual publicó muchos libros, el teatro también fue parte de su vida. Él fue asesor cultural de la Comedia Nacional. Su ausencia ha sido tremenda, sólo le pido a Dios fuerzas para aceptarla.
Durante su vida le pedimos a Octavio nos escribiera historias para el teatro infantil y se fue para la finca, y escribió historias sobre el Tío Coyote, Tío Conejo, la Gallina ciega y Un jardín para ser feliz: Todo lo pusimos en escena y fueron grandes éxitos. Después publicó muchos libros de cuentos para niños.
Como maestra y teatrista, ¿qué siente haber educado a tantas generaciones?
Lo encuentro maravilloso porque he aprendido mucho a través de enseñar y cada obra que monto me deja una nueva concepción del teatro y un nuevo aprendizaje, por ejemplo: la obra Todo tiempo futuro fue mejor está basado en un libro de filosofía que es serio, lo que la gente miraba aburrido en el anuncio, pero recrearlo y llevarlo a la risa creo es una experiencia única.
Y es que en el teatro se concentran todas las expresiones artísticas, el teatro ha contribuido al desarrollo de la humanidad, el teatro es la creación más importante que tiene el hombre. Si no, mira todo lo que encontrás en el teatro: primero la palabra escrita, y de ahí se unen la música, danza, cinematografía, maquillaje, la moda, pintura, luminotecnia, el sonido y efectos especiales todo eso lo integra y logras la obra teatral. De manera que el teatro es lo más potente y completo en la creación artística de la humanidad.
¿Cuáles son las puestas en escenas más recientes de la Comedia Nacional?
Este año tuvimos la Temporada Teatral 2009, en la Sala Experimental Pilar Aguirre, y Teatro Nacional Rubén Darío, donde se presentaron La chinfonía burguesa, de José Coronel Urtecho y Joaquín Pasos; El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas, las dos con la dirección de Erazmo Alizaga; y Todo tiempo futuro fue mejor, de Alejandro Serrano Caldera. Éste fue un estudio profundo de dos años que hice trabajando con Alejandro, logrando la adaptación de un libro en prosa filosófica a una obra teatral.
Ver en la versión impresa las paginas: 8 ,4