Gloria Elena Espinoza de Tercero
Presenciamos su épico andar en los años
de los siglos que pisó.
Hizo mutis.
Dejó impregnada su voz,
su enérgico carácter y dedo edificante.
¡Viertan el oro de su temple en vasos nuevos!
¡Cuán desolado escenario!
Las máscaras lloran tras bambalinas mustias.
Vestuario, candilejas, sonido,
velan su tránsito,
ensombrecidos, silentes.
Las estrellas dispersan luz a su paso hacia el hogar.
Y la tragedia,
y la comedia,
enlutadas,
suspiran por su ascenso al escenario,
donde el excelso público la seguirá escuchando.
Es la hora en que Octavio canta su llegada.
Los espíritus, de pie, esperan ovacionarla.
Todo está listo en el eterno teatro
donde la oirán decir:
¡Que se abra el telón!
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