Por Fernando Silva
El Comandante es un viejo alto que solo vive fumando.
El puerto es muy triste y los guardias se van a pescar.
Al mediodía el Comandante cruza la calle para ir al excusado
y allí se tarda bastante.
Después,
sale amarrándose la faja
y se queda mirando la larga y asoleada calle,
sube luego las graditas de su casa
y se acuesta a dormir en una hamaca.
Allá se levanta y ve irse a los botes,
mientras se desabotona la camisa
y se rasca.
Pero la tarde no deja de tener algo bonito.
El solo como un pájaro entre los palos
que salen volando
cuando los Poponé cantan por última vez.
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