CIUDAD JUÁREZ, MÉXICO, AFP
- Recientemente el ministro de Salud, José Ángel Córdova, reconoció que muchos médicos han huido de Ciudad Juárez por miedo a la violencia.
El ex alcalde José Reyes Ferriz dijo que unas 20 mil casas fueron abandonadas porque sus habitantes dejaron la población.
Más allá de números, para muchos juarenses como se conoce en México a los habitantes de esta ciudad la violencia parece formar parte de su entorno.
Los asesinatos vinculados con la delincuencia organizada son asunto cotidiano, nuestra cuota diaria de diez ejecuciones en promedio, le dijo a BBC Mundo Rubén Lau Rojo, ex rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
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Al grito de “¡acaben con ellos!”, pistoleros encapuchados irrumpieron en una fiesta y mataron a 14 jóvenes en un baño de sangre que atizó el miedo en Ciudad Juárez, la más violenta de México.
La masacre se registró a la medianoche del viernes, cuando un grupo de pistoleros armados con fusiles de asalto, invadieron una casa en la que se festejaba un cumpleaños y abrieron fuego durante unos cinco minutos.
“¡Acaben con ellos!” ordenó uno de los encapuchados y de inmediato comenzaron a disparar, dijo uno de los sobrevivientes a medios locales.
“No hay un móvil determinado para la ejecución de las 14 personas”, dijo Carlos Manuel Salas, fiscal de Chihuahua, el estado al que pertenece Ciudad Juárez. En el lugar los investigadores “encontraron más de 70 casquillos”.
La Fiscalía responsabilizó a la banda “Los Aztecas” por esta masacre, aunque hasta el momento no se han establecido los motivos y tampoco se ha detenido a nadie. Esa banda surgió en cárceles del vecino estado de Texas (Estados Unidos) hace 20 años y se convirtió en el brazo armado del cártel de Juárez.
Con apenas 1.2 millones de habitantes y frente a la ciudad texana de El Paso, Ciudad Juárez es presa de la violencia del narcotráfico.
Tras el crimen la casa fue acordonada por la policía, pero desde la calle se alcanzaba a ver bolsas y restos de comida en medio de charcos de sangre.
POBLACIÓN TIEMBLA
Escondidos en sus viviendas, los vecinos atemorizados evadían a los periodistas. La zona residencial donde ocurrió la matanza está a menos de 2 km de donde ocurrió otra masacre en enero pasado, en la que murieron 16 jóvenes por un comando armado que también irrumpió a balazos en una fiesta.
“Váyase, váyase por favor, no me comprometa, no puedo hablar; si lo hago vienen por mí los matones. Eso nos gritaron anoche”, respondió angustiada una vecina cuando la AFP tocó a su puerta.
“Uno de los muertos es mi sobrino y no andaba en malos pasos, no sé por qué lo mataron esos malditos”, dijo cortante antes de cerrar la puerta.
Medios locales mostraron imágenes de cadáveres en la cochera de la vivienda junto a automóviles. El parte policial dijo la noche del sábado que algunos de los asistentes a la fiesta intentaron huir. Uno de ellos lo hizo saltando por los techos de casas contiguas, pero fue alcanzado por las balas.
La Fiscalía estatal había entregado para la tarde de ayer 12 de los 14 cadáveres a sus familiares, quienes también reciben ayuda psicológica, dijo el fiscal Carlos Manuel Salas en conferencia de prensa, y añadió que el reporte sobre la identidad de las víctimas aún no está completo.
La violencia ligada al narcotráfico ha dejado más de siete mil muertos en México en lo que va de 2010, según un balance de la Procuraduría Federal, lo que lo convierte en el año más violento desde que en diciembre de 2006 el Gobierno lanzó una ofensiva contra los cárteles con el despliegue de 50 mil militares.
Unas 6,500 personas han sido asesinadas en los últimos tres años en Ciudad Juárez, donde los cárteles de Juárez y Sinaloa luchan desde 2009 por las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos y el mercado local.
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