*Ana Salgado
En general, le rehúyo a cualquier actividad que implique «ejercicio», pero los Kegel son fáciles de hacer y benefician la vida sexual a corto y largo plazo como pocas otras actividades, además de ser extrañamente placenteros de realizar. Por todo esto, los recomiendo tanto.
Los ejercicios Kegel ejercitan el músculo pubocoxígeo (o músculo PC). Este músculo se extiende desde el hueso púbico hasta el cóccix, formando una «hamaca» que sostiene los órganos internos en su lugar. También incluye aberturas para los esfínteres del cuerpo, la uretra y el recto (y la vagina en el caso de la mujer) y los controla.
¿CÓMO SE HACEN?
Lo primero es identificar los músculos que vamos a trabajar. Como son internos, hay que sentirlos trabajar para identificarlos. Los músculos PC son los que usamos para retener la orina o detener el flujo una vez empezamos a orinar, así que la próxima vez que tengás que orinar, tratá de detener brevemente el flujo y fíjate qué músculos usás para esto. El músculo que usás para lograr esto, ése es el músculo PC. Esto es sólo para efectos de identificar el músculo, ya que detener la orina muchas veces te pueden provocar infecciones en el tracto urinario.
Es muy importante identificar correctamente el músculo, ya que si el ejercicio es realizado incorrectamente puede incluso debilitar más el músculo. Para evitarlo, estate pendiente de: no sostener la respiración, respirá normalmente; no pujar en vez de apretar y no contraer el abdomen, las nalgas o los muslos.
Inicialmente es recomendable realizar el ejercicio sentado, con el tiempo ya podrás practicarlo de pie también. Cuando no estés orinando ni erecto, practicá apretar los músculos PC y mantenerlos apretados por 5 segundos. Repetí 10 veces asegurándote de relajar completamente el músculo entre cada contracción. Con el tiempo, aumentá el tiempo hasta poder mantenerlos apretados por 10 segundos. Es importante ir aumentando los tiempos gradualmente. Este movimiento es para incrementar la fuerza del músculo.
Para trabajar sobre el control que se tiene del músculo, se contrae y se relaja el músculo lo más rápido que se pueda. Se empieza con sets de 10 repeticiones 4 veces al día y se incrementa gradualmente el número de repeticiones de cada set hasta llegar a 50 repeticiones por set, para un total de 200 repeticiones diarias (no te asustés, suena como un montón, pero toma 5 minutos al día). Recordá descansar unos 10 segundos entre cada set.
Este ejercicio es en realidad bastante placentero (un placer un tanto especial), especialmente al relajar el músculo después de cada apretón, ¡probalo!
Además, podés hacerlo en cualquier momento y lugar y nadie lo notará.
Esperando el semáforo, en una reunión aburrida, donde sea. Sin embargo, es recomendable ligarlo con alguna actividad cotidiana, como lavarte los dientes, para hacerlo también parte de tu rutina diaria, ya que como cualquier clase de ejercicio, lo más importante para ver resultados es la constancia.
Una vez que agarrás habilidad en el ejercicio, podés practicarlo durante la masturbación y más tarde podés incluir los ejercicios en el sexo compartido (probá penetrar profundamente a tu pareja y estando ambos quietos, contraé el músculo. Tu pene «saltará» y la sensación es placentera para muchas mujeres).
Sólo hay que cuidarse de no exagerar, una tendencia real siendo éste un ejercicio que mejora la vida sexual y en general es bueno para el practicante, sin embargo, como todo ejercicio, puede ligar o causar cansancio excesivo en el músculo.
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*La autora es terapeuta sexual y de parejas