Por Keyla Ballesteros
Bélgica Suárez nació en el vecino país del norte, Honduras, el 17 de febrero de 1986. Fue Miss Honduras 2009 y obtuvo el cuarto lugar en Miss Continente Americano en ese mismo año, además, representó a su nación en Miss Universo 2009. “Empecé en la escuela participando en diferentes actividades, así me quité el temor al público y me comenzó a interesar el modelaje. Inicié como modelo de un programa de televisión nacional llamado X0 —del magnate de la televisión hondureña, Salvador Nasralla—, posteriormente me fui a Cuba a estudiar Ciencias Médicas con especialidad en Medicina Forense”, dice.
Top model
Bélgica ha participado como modelo de manera profesional en muchas pasarelas alrededor del mundo. “Modelé en Fashion Week Perú y Ecuador, donde lucí vestidos del diseñador nicaragüense Kelly Molina (cuando él obtuvo el Dedal de Oro Mundial 2007), luego me preparé y me fui al Miss Universo y desde ahí no he descansado, fue como haber ido a la universidad en el campo del modelaje, ese concurso es como ir a una vitrina, cuando se acaba te llegan mil propuestas de trabajo”, afirma.
Actualmente esta “catracha” forma parte de la prestigiosa agencia de modelos Elite París y ha participado en pasarelas en Milán, Francia, España, Londres, Colombia, entre otros, con marcas tan reconocidas como Christian Dior y Chanel. “Creo que el modelaje es vivir. Independientemente de lo que haces, cuando eres profesional en el campo, eso te hace ser cada día mejor. Una modelo para sobresalir debe demostrar seguridad y firmeza, además, debe tener respeto y amor propio”, señala.
Con un gran corazón
Cuando no está luciendo sus mejores poses en fotografías y su escultural cuerpo en pasarela, Bélgica se dedica a ejercer su otra profesión en los pasillos del hospital. “También trabajo con varias fundaciones que ayudan a los niños con cáncer, sida o en riesgo social. Empecé a ver la realidad cuando en la Sala de la morgue me llegó un niño de 3 años, ahí mi vida se detuvo un segundo y pensé: Yo haciendo y deshaciendo a mi gusto y antojo; es cuando uno aprende lo esencial de la vida y te hace crecer como ser humano”, finaliza.
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