Anielka Castillo Palacio es graduada de la carrera de Derecho de la Universidad Americana (UAM). “Llevo una década de mi vida ejerciendo esta labor. Decidí dedicarme a esta profesión porque consideré que tenía las cualidades necesarias para defender los derechos de las personas —no me gustan las injusticias— pero sobre todo quería dedicarme a algo acorde con mi carácter fuerte; una característica que se necesita para ejercer la abogacía”, afirma.
En la actualidad Anielka se desempeña como abogada, consultora y asesora del Bufete Jurídico G.M.C.R. & Asociados Corporación Jurídica, S.A. “La firma nació hace tres años con el fin de proporcionar consultorías a nivel nacional e internacional, así como brindar asesoría a empresas e instituciones a nivel nacional, abarcando las diferentes ramas del derecho”, explica.
Del juzgado a la televisión
Según Anielka, el año pasado con los casos de negligencias médicas —que ella abordó a fondo—, se fue perfilando hacia los medios de comunicación. “A raíz de eso, me invitaron a realizar un segmento legal dentro de la revista matutina Buenos Días Nicaragua, que se transmite por Canal 12, y donde hasta la fecha continúo con mucha aceptación del público”.
El objetivo del espacio es proporcionarle asesoría a la población. “Se pretende socavar las inquietudes de la ciudadanía en general, además, es un medio donde pueden exponer sus problemas y hacer sus denuncias públicamente, pero sobre todo orientamos a las personas de qué manera pueden reclamar sus derechos”, señala.
Ella explica que cada semana se selecciona un tema de importancia. “Por ejemplo, hablamos de los derechos del niño y las mujeres debido a la violencia que las aqueja, así como normativas de derecho laboral, mercantil y temáticas que los televidentes recomiendan”.
Un consejo
El abogado es un profesional cuyo propósito fundamental es colaborar en la defensa del valor de la justicia. “Aunque en la actualidad hay una gran cantidad de abogados en el país, creo que aún hay mucho por aportar a esta profesión.
La mayoría se guían por machotes o modelos de escrituras, no aportando nuevas ideas que seguramente serían su sello al elaborar un escrito, demanda o escrituras nuevas”, finaliza Anielka.
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