Auxiliadora Rosales
La noticia era devastadora. Su ginecóloga había detectado por casualidad un pequeño tumor en el seno derecho de Violeta Bárcenas Chamorro (de 36 años), sicóloga y comunicóloga.
“Fui diagnosticada con cáncer de pecho en el 2007. Mi ginecóloga me recomendó una lumpectomía y me dijo que la mayoría de los casos eran benignos. Me hice la cirugía, pero a los 10 días mi esposo llegó a casa a las 3 de la tarde, cosa rara, porque siempre llegaba después de las seis. La doctora lo había llamado para decirle que el diagnóstico era positivo”, recuerda Violeta, quien en su lucha contra el cáncer tuvo que ceder sus dos senos después de una mastectomía bilateral radical.
“Al recibir el diagnóstico sólo puedo describir que tuve una especie de anestesia mental-niebla-sueño. El tiempo definitivamente se detiene. ¡Parece locura! Después de la anestesia vino el pánico. Lo primero en lo que pensé fue en mis dos hijas: la mayor de 13 y la menor de 2 añitos. Les preparé regalos, les escribí cartas, las abrace, jugué con ellas… y luego vino todo lo mecánico: buscar un doctor, contarle a la familia, planear el tratamiento, avisar en la oficina… son tantas cosas! Eso sí, con tanto porrista animándome y diciéndome que todo iba a salir bien… que más queda que levantarse y seguir adelante”.
De rodillas pero no vencida
Violeta cuenta que “esta enfermedad verdaderamente pone de rodillas a cualquier mujer, pero eso no significa que nos pueda vencer, sobre todo si es detectada tempranamente. Lo otro fue el amor que recibí de mis niñas, de mi marido, mi mamá, mi abuela, mis hermanos, el optimismo contagioso de la familia, los amigos… ya con eso tuve para hacerme de una buena dosis de valentía”.
Después de tres años Violeta sigue de pie sin que ese mal haya podido con ella y dando ánimos con su ejemplo a muchas mujeres que enfrentan esa enfermedad.
“El cáncer es una enfermedad bastante desordenada. Van saliendo cosas a medida que el tiempo pasa y el tratamiento avanza y aunque uno quisiera tener un maestro que nos preparare una carpeta con una línea detallada de lo que va a pasar… la verdad es otra. Uno tiene que ir ajustándose a las “sorpresas” y mantenerse lo más optimista posible. En mi caso, regresé a la pintura y al dibujo… eso me relajaba y estabilizaba en los momentos difíciles”.
Violeta ha creado toda una línea de productos como cojines, toallitas, almohadas donde plasma dibujos y mensajes por la vida. A esto ha denominado “Filosofías de Vebeche y Cayetana”, donde imprime sus deseos de vivir.
“Estoy muy contenta. Feliz de estar viva, saludable y jugando con mis hijas, platicando con mi marido, trabajando con mi mamá, aprovechando a la familia… Creo que es importante que todas las mujeres sepamos que a pesar de que no hay manera de prevenir el cáncer de senos, si hay maneras de encontrarlo temprano, ¡eso hace que el tratamiento sea menos difícil, y tener más opciones!”.
Recomienda que “aunque falte el tiempo, hay que chequearse. Aprendan a hacerse un buen autoexamen o vayan al doctor. La detección temprana es el mejor tratamiento. Tómense el tiempo, conozcan su cuerpo, haga ejercicio y comer verde”.
Una mujer diario
Esa frase aterradora de “usted tiene cáncer de senos” pareciera que es algo que nuestros oídos nunca escucharán, pero es una posibilidad latente entre las mujeres sin distingo de edad, condición social, raza o religión. Ya que a diario una mujer en Nicaragua es diagnosticada con esa enfermedad, según datos del doctor Roberto Ortega Plath, ginecólogo-oncólogo de la Fundación Ortiz Gurdián, y de la doctora Verónica Avilés Hudiel, mastóloga del Hospital Bertha Calderón.
De acuerdo con el doctor Ortega Plath, “el comportamiento de cáncer de mamas rompe con los factores de riesgos, lo tradicional y la epidemiología. Ahora vemos pacientes de 20 y 30 años con cáncer de mamas, este grupo poblacional de mujeres más jóvenes va en aumento, por eso se dice que el principal factor de riesgo para desarrollar un cáncer de mamas es ser mujer”.
Añade que los factores de riesgos se definen como probabilidades, pero esas probabilidades no son una exactitud”.
Para este especialista ante esa problemática, donde el cáncer de mamas va en aumento, lo que se debe hacer es tomar medidas educativas en busca de la detección temprana de la enfermedad.
Poca educación
“Lo que tenemos que hacer es que toda mujer tiene que aprender hacerse su autoexamen. Que sepan que pueden desarrollar la enfermedad a cualquier edad y que tienen que desarrollar un método. Muchas pacientes vienen y se les pregunta: ¿se hace usted el autoexamen? y responden —No, no tengo ‘riales’ para hacermelo—. Ahí se ve que hay un desconocimiento en cuanto a la prevención del cáncer de mamas. Por eso en la gran mayoría de veces las pacientes vienen hasta que tienen unos grandes nódulos. Pero si ellas desarrollan el autoexamen desde los 20 años eso sería lo más indicado”.
En tanto la mastóloga Verónica Avilés Hudiel coincide con su colega al afirmar que “En Nicaragua hay poca educación en salud. La mujer muy pocas veces va al médico por una revisión, cuando llega ya tiene una pelotita. Generalmente llegan en estadio III, que tiene menos oportunidades de tratarse y que implica hacerse terapias más agresivas”.
La mastóloga señala que el cáncer de mamas es la primera causa de muerte por cáncer en la mujer en el mundo y la segunda en Nicaragua. La primera causa de muerte en nuestro país es por cáncer de cérvix.
“De todas las mujeres diagnosticadas con cáncer se estima que el 36 por ciento es por cáncer cérvico-uterino y el 29 por ciento es de cáncer de mamas”, indica la doctora Avilés.
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