os latinos tendemos a ser tribales, vivir en grandes grupos familiares. Todos los beneficios que esto puede traer se vuelven desventajas al momento en que empezamos una relación de pareja y tu relación con su “tribu” no es la mejor. Si te ha tocado la mala suerte de tener una familia política complicada (o peor aún, entrometida), estos consejos son para vos.
Respetarlos
Es muy difícil que tu familia política piense, se relacione, reaccione o actúe como vos quisieras o esperas.
En términos prácticos lo mejor es que aunque no los comprendás, te esforcés por respetarlos, sino por otra razón, por simple amor a tu pareja.
Si surgieran roces o inconformidad de tu parte, evitá a toda costa la confrontación directa porque corrés el riesgo de ponerlos en tu contra. En cambio busca el apoyo y la intersección de tu pareja. Él o ella son los llamados a mediar entre vos y su familia de origen.
No comparés familias
Unas familias no son mejores o peores que otras, sencillamente diferentes. Pensá que al final de cuentas cada quien tiene su gente y que a vos no te gustaría que nadie criticara o comparara negativamente a TU familia.
Asimismo, es importante tener en cuenta que cualquier comentario negativo que hagás hacia su familia, aunque él se lleve mal con ellos o estén disgustados, tiene el potencial de devolvérsete en forma de un “¡vos nunca has querido a mi familia!” en el momento menos esperado. Lo más aconsejable es apoyarlo pero mantenerte a un prudente margen.
Límites
Ponete de acuerdo con tu pareja sobre los límites que quieren que existan entre sus respectivas familias de origen y ustedes como pareja. Mientras más temprano establezcan y hagan respetar estos límites, MEJOR. Nuevamente, a cada individuo le toca lidiar con su respectiva familia, hacerle saber los límites y defenderlos cuando sea necesario.
En cualquier caso, lo mínimo que deben exigir es que los demás (amigos, padres, suegros, cuñados, primos, etc.) no pretendan interferir en las decisiones que toman ustedes como pareja. Ellos pueden aconsejar, ayudar, proponer ideas o compartir sus experiencias personales, pero la decisión sobre lo que sucede en su relación y el rumbo que quieren darle es sólo de ustedes dos.
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*La autora es terapeuta sexual y de parejas
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