México/EFE
El presidente de México, Felipe Calderón, declaró hoy, en un encuentro con diputados y senadores, estar dispuesto a que el Ejército permanezca en las calles del país en su lucha contra el crimen organizado lo que resta de su mandato, que terminará el 30 de noviembre de 2012.
«Mi compromiso por la seguridad va a permanecer hasta el último día de mi Gobierno. Y si para cumplir ese compromiso tengo que disponer, como manda la Constitución, de las Fuerzas Armadas, lo seguiré haciendo», sostuvo el mandatario en el foro Diálogo por la Seguridad, con el que desde hace dos semanas busca apoyos para un pacto de Estado sobre seguridad.
Al encuentro, celebrado en el Campo Militar Marte de la capital mexicana, fueron invitados todos los grupos políticos pero decidieron no asistir dos de ellos: el Partido Revolucionario Institucional (PRI, primera fuerza de oposición) y el del Trabajo (PT).
A pregunta expresa del senador izquierdista Carlos Navarrete, presidente de la cámara alta del Congreso, sobre los plazos para una posible retirada del Ejército, Calderón dijo que esa cuestión será competencia de su sucesor, el próximo comandante de las Fuerzas Armadas.
A su llegada al poder el 1 de diciembre de 2006 Calderón hizo del combate frontal al crimen organizado una de sus prioridades políticas, y empleó a militares en esa labor de seguridad pública allí donde las policías fallaban por falta de medios o estaban infiltradas.
El mandatario reiteró hoy que las tropas se mantendrán en esa lucha por la seguridad hasta que «existan policías estatales y federales capaces de hacer frente a la criminalidad con la contundencia que hace frente el Ejército mexicano».
«Mientras no existan esas policías, no es pensable, a mi juicio, retirar el apoyo de las Fuerzas Armadas, porque sería dejar a la ciudadanía en manos de la delincuencia, y de manera inerme», añadió.
Categórico, Calderón señaló que México necesita hoy «acelerar la presencia de las policías» en las calles del país, agentes confiables, bien armados y formados.»
«Ese es para mí el elemento clave de la estrategia: fortalecimiento institucional y de aquí a dos años ojalá tengamos 32 (una por cada estado) policías confiables y fuertes», indicó.
El presidente de México señaló también que hay zonas, como el nordeste del país donde se está produciendo una «lucha encarnizada» entre criminales por el control territorial, una situación que ha costado la vida a soldados, policías y a gente inocente, como el alcalde de Santiago, Edelmiro Cavazos Leal, cuyo cadáver fue hallado ayer, dos días después de ser secuestrado, con tres disparos.
Calderón adelantó que la próxima semana hará pública «una estrategia contra el lavado de dinero que implicará precisamente una iniciativa (legislativa)» sobre la materia con la que se pretende hacer un daño mayor a la delincuencia.
Este anuncio fue aplaudido entre otros por el diputado de Convergencia Pedro Jiménez, quien lo vio como una manera de atacar al narcotráfico por un flanco que hasta ahora se ha atendido poco, según su consideración.
«Mientras el crimen organizado tenga una economía que lo nutra de recursos, mientras tenga la capacidad de tener un sistema de complicidades financieras y comerciales a su favor (…), el monstruo seguirá vivo», agregó Jiménez.
Finalmente el mandatario mexicano pidió a los legisladores trabajar por mejorar el presupuesto de 2011 para seguridad y, si es necesario, canalizar a esa área recursos de programas de Gobierno menos efectivos.