ZONA DE STRIKES
Edgard R odríguez C.
Control es la habilidad para lanzar strikes, y comando es tener la capacidad de lanzar strikes de calidad. Así lo definió en una ocasión Curt Schilling, y eso es justo lo que demuestra cada vez que sube a la colina Erasmo Ramírez, el eficiente lanzador de Rivas.
Después de deslumbrar en la Liga de Verano de Venezuela el año pasado, Ramírez tuvo una estupenda transición hacia la Liga del Medio Oeste en Estados Unidos (Clase A-), y está convertido en el mejor lanzador de su equipo, y uno de los mejores de la organización de los Marineros de Seattle.
En Venezuela Erasmo tuvo el espectacular balance de 11-1 y la microscópica efectividad de 0.51, tras lanzar 88 entradas, con 80 ponches y apenas cinco bases por bolas. Los contrarios sólo acumularon .174 de promedio contra él y fue el Jugador Más Valioso del circuito y Lanzador del Año en su organización.
Este año acumula 10-4 y 2.60, en una liga mucho más exigente, pero en la que también brilla, al extremo de ser máximo ganador en su equipo y segundo en la liga. Sólo Allan Webster, del Great Lakes, con 11 victorias, está un paso adelante del rivense. Erasmo ha lanzado 128 entradas y tolera 115 hits, con 98 ponches y 15 bases.
Pero ¿cuál es la clave de Erasmo? “Mi control”, nos dice el prospecto desde el hogar de los Lumber Kings de Clinton. “En mi último año en Venezuela trabajé mucho en este aspecto. El control de mi cuerpo y el punto de soltura de la bola. Eso me ha permitido lanzar al lugar que deseo”, agrega el nica.
No hay dudas de que eso lo hace bien. Tanto así, que una encuesta de Baseball America entre los managers de la Liga del Medio Oeste lo situó como el lanzador más controlado del circuito. Tiene un promedio de 1.05 bases por cada nueve innings. Y un average de 6.8 ponches en ese mismo trayecto.
El próximo paso para Ramírez podría ser un ascenso. Pero eso es algo que por ahora no lo inquieta. “Estoy empeñado en hacer mi trabajo aquí, dejar buenos números y luego vamos a ver qué deciden”, dice el tirador, quien no planea lanzar en el país, debido a que ha tirado mucho.
Mientras muchos lanzadores recurren al poder para hacer sentir, Ramírez depende de su puntería para brillar, pero hace caminar la bola cuando el caso lo amerita.
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