Keylla Ballesteros
Los productos cosméticos pueden traer o no fecha de caducidad, por lo cual es importante saber que desde su fabricación hasta que los abre, están protegidos de la contaminación durante unos 36 meses, gracias a sus conservadores como antioxidantes y fungicidas, sin embargo, su uso indebido, la contaminación ambiental y la falta de higiene, provoca que las bacterias y hongos se vayan acumulando; lo que se traduce en alteraciones desagradables en su rostro.
Cuide su cutis
Según la doctora Erendira Rizo, dermatóloga de la Unidad Dermoestética del Hospital Privado Salud Integral, cuando se usan productos dañados la piel comienza a ponerse áspera, pierde su luminosidad, puede haber picazón y ardor, además, el rostro se brota de barros y espinillas, debido a la obstrucción de los poros simulando un tipo de acné.
Por lo tanto, se recomienda suspender su uso y someterse a una limpieza facial profesional, para eliminar cualquier rastro de partículas causantes de bacterias, además, deben reemplazar los productos ya vencidos por nuevos, de buena calidad y libres de perfume.
Cambie sus cosméticos
De acuerdo con María José Pérez, maquillista profesional, las primeras señales que nos dicen que el producto ya debe ser desechado son: el cambio de color, consistencia y olor. “Es importante saber que un producto que ya caducó no funcionará ni tendrá los mismos resultados que tenía cuando los compró”.
“Por lo general el rimel o máscara de pestañas es el más propenso al crecimiento de microbios y puede conducir a una infección en los ojos, por lo cual debe estar alerta ante sus cambios”, afirma Pérez.
Es importante que de manera periódica esté comprobando la existencia de olores desagradables o la consistencia extraña en sus cosméticos, para evitar cualquier daño a su cara.
Limpie sus “pinturas”
Debido a la acumulación de polvo y sudor en los maquillajes, se recomienda limpiarlos —por lo menos una vez a la semana— con una toallita húmeda, y posteriormente secarlos con un paño suave, para eliminar el exceso contaminante, principalmente los polvos compactos.
Por otro lado, Pérez aconseja que en el caso de las brochas, deben lavarse con un poco de champú y acondicionador, para evitar la acumulación de gérmenes que van directo a su rostro.
Por último, recuerde guardar sus “pinturas” en un estuche limpio y en un ambiente fresco para evitar sus contaminación, por otro lado, cierre cada producto de manera correcta y evite —ante todo— compartirlos.
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