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La deliciosa y jugosa sandía está llena de antioxidante, libre de grasa, y como todas las frutas su contenido de colesterol es cero. La sandía contiene montos significativos del betacaroteno, B6 (que ayuda en manejar el estrés), vitamina C, ácido fólico, y los minerales magnesio, cobre y zinc.
Su contenido de licopeno, un antioxidante, es como 40 por ciento más que lo de los tomates. Los efectos para la salud de los antioxidantes es que neutralizan los radicales libres, que son sustancias en el cuerpo que pueden tener efectos como oxidar el colesterol y así facilitando la acumulación de placa arterial, aumentar la inflamación que ocurre en osteoartritis y artritis reumatoide, entre otros efectos.
Afortunadamente, la vitamina C, el licopeno y el betacaroteno son muy buenos en librarse de estas moléculas dañosas. Una taza de sandía proporciona casi 25 por ciento del valor diario para la vitamina C, y, a través de su betacaroteno, como 10 por ciento de la recomendación para la vitamina A y solamente 50 calorías, y aproximadamente 90 por ciento de su composición es agua. Con tantos nutrientes en comparación de sus pocas calorías, es un buen ejemplo de la buena “densidad nutricional”.
Una investigación conducida en Austria sugiere que las frutas que maduran completamente antes de su cosecha tienen mayores concentraciones de los antioxidantes. Por lo tanto, es recomendable que se elige una sandía completamente madura, una corteza lisa. Además, un lado debe tener un área que sea distinta en color del resto de la corteza, exhibiendo un tono amarillento o cremoso.
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