Por Karla María Rosales Hüeck
Había una vez una niña que se preocupaba mucho por la naturaleza, pues veía que el bosque estaba despalado, seco y dañado.
Por lo que un día decidió junto a sus amigos hacer algo por el medio ambiente, ya que es la mejor herencia que se les puede dejar a nuestros hijos.
Así comenzaron a sembrar muchos árboles con flores y frutos, cuyos beneficios son para el hombre y los animales.
Al pasar el tiempo todo fue creciendo con mucha belleza y vida.
Todos sonrieron muy contentos al saber que habían recuperado el medio ambiente y exclamaron: “Viva la naturaleza”.