La Unión Demócrata Cristiana (UDC) emitió un pronunciamiento en el que rechazó la continuación del pacto entre el Frente Sandinista y el PLC, porque “si tuvo algún efecto positivo, ya se agotó, ya no es rescatable ni enmendable”.
El pronunciamiento indica que se hace “urgente e impostergable” un nuevo acuerdo político, económico y social incluyente, “con visión de Estado y no de reparto de cargos y prebendas”.
Azucena Ferrey, secretaria política de la UDC, explicó que a pesar de que Nicaragua es un país con suficientes recursos naturales y recibe mayor ayuda económica externa, es todavía un país muy pobre, donde buena parte de la población, especialmente la joven, no tiene empleo.
Señaló que el país está sumido en una crisis institucional, ya que el Poder Judicial está en conflicto y paralizado, y en la Asamblea Nacional no se hace efectiva la elección de 25 cargos.
El diputado Agustín Jarquín Anaya, representante de la UDC, habló sobre las recientes destituciones de alcaldes, las cuales señaló de arbitrarias y nulas, y que en la Asamblea está pendiente conocer una resolución que en el futuro garantice que las destituciones sean apegadas a la Ley.
Ferrey agregó que se deben realizar nuevas propuestas de candidatos a ocupar los 25 cargos que no se han nombrado en la Asamblea, ya que ni la oposición pudo proponer candidatos nuevos. Criticó que algunos diputados se presten al juego de ser candidatos a cargos públicos cuando ya son parlamentarios.
La UDC celebrará el 25 de septiembre una asamblea para elegir nueva directiva y determinar si continuará aliada al FSLN en la Convergencia, la cual según Jarquín Anaya está “aletargada”.
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