Alejandro nos recibe en la comodidad de la casa de los Mejía Godoy. Una camiseta negra y unos jeans integran todo su vestuario.
Su largo cabello cae libremente sobre su espalda, reforzando la imagen de un rockero de alma, vida y corazón. Habla con seguridad, sólo los tics del síndrome de Tourette —un trastorno neurológico caracterizado por movimientos involuntarios repetidos y sonidos vocales incontrolables como palabras y frases inapropiadas— interrumpen su discurso sencillo y natural.
A pesar de su enfermedad, Alejandro ha impulsado una exitosa carrera, y se ha ganado el respeto y el cariño del público.
Su trayectoria comenzó en 1986, cuando fundó el grupo Simetra junto a unos amigos de la infancia, quienes unidos por su pasión por el rock pesado, decidieron comenzar esta aventura. Alejandro aún no componía, pero sí cantaba. En ese mismo año viajó a Cuba, donde le regalaron sus primeros bongós y comenzó a adentrarse en el mundo de la percusión. Después nacieron dos grupos más: Raza Oculta y Necrosis, en el año de 1991, época en que Alejandro comenzó a tocar la batería.
Tras un breve estadio en Costa Rica, Alejandro volvió a Nicaragua para trabajar con cantautores de la talla de Mario Montenegro, Salvador Cardenal, su tío Carlos Mejía y su papá Luis Enrique Mejía.
En el 2000 funda el grupo CPU y compone su primera canción: El Nica en Costa Rica , que le abriría las puertas al mundo de las letras y la denuncia social. Poco después montó su primer concierto acústico.
En La Yuma me interpreté a mi mismo porque la directora necesitaba que montara un concierto. Fue una bonita experiencia, aunque no es fácil estar repitiendo y repitiendo, asegura Mejía.
También está musicalizando la obra de teatro
Para este vocalista, el secreto del éxito ha estado en decir la verdad y escribir de forma clara, sin andarse con rodeos.
Yo plasmo todo lo que no me gusta, porque creo que puedo incidir en la conciencia de la gente. No soy fiel a ningún partido, sólo a mi propia conciencia, alega.
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“La gran aceptación del grupo CPU se debió a que tocábamos temas políticos y sociales, como la violencia intrafamiliar, la pobreza y la corrupción. La gente sentía que alguien entendía y se preocupaba por sus problemas”, explica Alejandro.
En el 2001 este versátil cantautor creó el grupo Armado. Tres años después, tras algunos problemas con el mánager, decidió fundar el grupo Carga Cerrada, con el que ha abordado temas como el aborto terapéutico y los niños de La Chureca. Actualmente está grabando un nuevo disco. “Estoy trabajando en un disco doble con 18 canciones que abordan la problemática social y política de Nicaragua”, comenta Mejía.
Alejandro ha compartido escenarios con diversos artistas y grupos, como Mago de Oz, Versuitvergarabat, el quinteto Tiempo, su primo Luis Enrique, Salvador Cardenal, Katia Cardenal, Elsa Basil, Keyla Rodríguez, Salvador Bustos, Carlos y Luis Mejía Godoy.
Ha grabado varios discos, entre ellos Ecosistema del Sistema y Crisis de Conciencia y ha participado en muchos proyectos musicales. Ha tocado como percusionista con el grupo Ixmaná, Losa, Perrozompopo,Tamuga y con la familia Mejía en el proyecto Los Relinchos de la Sangre .
Según Mejía, lo más gratificante de su trabajo es cantarle su música a la gente, transmitir un mensaje y saber que éste llega, escuchar los aplausos del público y verlo tararear sus canciones. No obstante, el momento cúspide de su carrera fue durante el lanzamiento de su disco Ecosistema del Sistema .
“Ése ha sido el mejor día de mi vida como artista”, recuerda, “porque reuní a más de 2,000 personas en la Escuela de Danza. Nunca había visto a tanta gente frente a mí. Fue inolvidable. El cielo en la tierra”.
No obstante, no todo lo que brilla es oro. Ser músico en Nicaragua implica grandes carencias económicas.
“Aquí hay que hacer maravillas para sobrevivir, porque no ven a la música como un trabajo, sino como un entretenimiento. La gente no piensa en los gastos que implican los ensayos, la publicidad y los instrumentos, sino en los 50 córdobas que tienen que pagar por la entrada. Y eso sólo alcanza para cubrir los gastos básicos”, asegura Mejía.
Actualmente, Alejandro es parte del grupo Carga Cerrada, el cual está integrado por: Carlos Mendoza como guitarrista rítmico, Horacio Alvarado como guitarrista líder, Amary Sandoval con el bajo eléctrico, Henry Palacios en la batería y él como vocalista y compositor.
LA DISCRIMINACIÓN
“Vivir con el síndrome de Tourette es difícil, porque no es socialmente aceptado”, asegura Alejandro. “ Cuando voy en un bus y me da un tic la gente se aparta, y en una ocasión me sacaron del cine”. Debido a su experiencia, en este nuevo disco Alejandro incluyó una canción llamada el Síndrome de Tourette.
“Es una canción muy personal donde cuento qué se siente padecer esta enfermedad en una sociedad como la nuestra, donde la ignorancia no permite aceptar a personas como yo”. La música ha sido la mejor terapia para este rockero, ya que las actividades que requieren gran nivel de concentración inhiben la aparición de los tics de Tourette.
El cine también ha tenido cabida en la vida de este cantautor. Ya ha participado en tres películas: La Isla de los Niños Perdidos, Managua, Nicaragua is a Beautiful Town y La Yuma , su último proyecto.
Actualmente Alejandro está trabajando simultáneamente en dos proyectos, su próximo disco Crisis de Conciencia y en los temas de un proyecto más personal dedicado a su esposa y a sus hijos, del cual ya ha escrito 9 temas musicales. 4035 de German Pomares, un monólogo interpretado por su esposa.
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