Por Auxiliadora Rosales
Aunque a simple vista sólo parezca que los niños juegan, lo cierto es que ese proceso divertido y sencillo es un medio valioso para desarrollar destrezas y habilidades tanto físicas como mentales y para adaptarse al entorno familiar y social.
Durante el juego el niño inicia gozosamente su trato con otros niños, ejercita su lenguaje hablando, desarrolla y domina sus músculos, adquiriendo conciencia de su utilidad.
Es decir que jugando los pequeños no sólo desarrollan capacidades físicas (sujetar, correr, trepar, balancearse), sino también habilidades verbales desde el balbuceo, hasta contar cuentos y chistes. Pero además adquieren valores como cooperar, competir, seguir reglas, esperar turnos, etc.
A criterio de los especialistas, también desarrollan la inteligencia racional (comparan, categorizan, cuentan, memorizan) y la inteligencia emocional, como la autoestima, manejar y expresar sentimientos.
La sicóloga Elizabeth Stuart, especialista en educación infantil y directora del centro ChiquiGym, indica que el juego es una actividad esencial para el desarrollo cognoscitivo integral del niño. “Aquellos que han tenido la oportunidad de jugar libremente con diferentes materiales tienen mayores destrezas en resolver problemas que aquellos niños que no han tenido la oportunidad de jugar”.
Stuart asegura que “el juego es una educación temprana, necesaria y positiva. Una infinita fuente de aprendizaje porque esta actividad abre espacios para resolver problemas, tomar riesgos, incrementa la capacidad de concentración, enseña a manejar el éxito y el fracaso. Pero además fomenta la imaginación y la creatividad”.
SABER CONVIVIR
Mariana Aburto, sicóloga familiar, explica que a través de la actividad de jugar el ser humano desarrolla habilidades y capacidades. “Es la actividad donde el ser humano se desarrolla en todos los sentidos.
”Es la actividad rectora en el período de la niñez, así como el trabajo para los adultos”.
De acuerdo con Aburto, mediante el juego se aprenden valores de convivencia. “En los juegos colectivos hay reglas definidas que se deben respetar. Por eso el niño sabe lo que puede y lo que no en un juego, sabe que si hace trampa lo pueden expulsar del juego. Ahí se implanta la educación, el respeto, la fraternidad”.
Aburto recomienda a los padres que practiquen junto a sus hijos juegos al aire libre y de mesa. “Si se deciden por los juego al aire libre, los beneficios que obtendrán son muchos, pero si les gustan los juegos de mesas, como el ajedrez, monopolio, experimentarán un desarrollo intelectual. Estos juegos desarrollan los procesos cognoscitivos, la competencia intelectual, agudizan la visión y el oído”.
En el juego también se asumen roles, por eso el juego viene a ser una actividad que te apresta para la vida.
REGULE LA TELE
Según Aburto, la televisión y los juegos electrónicos hacen mucho daño a los niños si no se logra regular. Sirven para aislar a los niños, los despersonaliza, los vuelve personas sedentarias y egoístas. “Crean niños sedentarios, robotizados”.

Asegura que “hay programas para niños que se deberían erradicar de la televisión, son programas que han alienado a los niños y que sólo transmiten antivalores. Por el contrario, los deportes y juegos juntan la familia y a los amigos”.
“Existen muchos juegos que se pueden hacer en familia. Es una manera de comunicarse, de asumir e interactuar, de desarrollar valores. De esa manera también el padre se da cuenta de cómo piensa su hijo y cómo actúa en determinadas situaciones”.
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