A poca distancia de la residencia del presidente Daniel Ortega, en el Reparto El Carmen, y en la víspera de la celebración de los 25 años de vida cardenalicia del Arzobispo emérito Miguel Obando, el Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez Ortega puso en su sitio las cosas y las llamó por su nombre.
En entrevista con LA PRENSA, Báez calificó al magistrado electoral Roberto Rivas Reyes de amoral y reprochó su vida como funcionario, marcada por el fraude electoral de las elecciones de 2008 y las denuncias de corrupción publicadas en los medios de comunicación que dan cuenta de sus andanzas en Costa Rica y Nicaragua.
Apenas ayer, Rivas se vio involucrado en la apropiación de un terreno propiedad de la Curia Arzobispal.
Sobre el caso en particular, Báez renunció a expresarse, pero llamó de modo directo “actos de corrupción” a lo ocurrido en la Comisión de Promoción Arquidiocesana (Coprosa).
Coprosa fue dirigida por Rivas bajo la protección de Obando entre 1981 y 2000.
Báez asistió ayer a la Iglesia El Carmen, de Managua, donde lo invitaron con el fin de que explicara la carta más reciente de la Conferencia Episcopal.
MENSAJE FUE CLARO
Su alocución a la feligresía fue directa. “Se debe priorizar la educación porque, si no, se recurre al mortero”. “El Estado de Derecho es aquel en que el poder está controlado”. “La historia de Nicaragua ha estado marcada por el caudillismo. Hemos pasado de caudillo a caudillo. De dictador a dictador”.
El Obispo ha explicado que la raíz del problema se halla en la partidarización de las instituciones y rechazó las justificaciones oficiales a la violencia implantada por grupos cercanos a la administración Ortega.
Se preguntó si acaso los nicaragüenses ya nos acostumbramos a la violencia.
“¿Dónde está la voz de los padres quejándose de la agresión al joven en la Universidad?”, se preguntó en relación a los últimos acontecimientos violentos en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
Ante este episodio, insistió en el camino de la razón, el diálogo transparente ante la población, alejado de las componendas políticas.
Aseguró también, en lo que parecía un mensaje directo a Obando Bravo, que ellos (los obispos) son los únicos que guardan comunión con Papa. Luego de la charla, Báez accedió anoche a una entrevista con LA PRENSA en la que no se escapó tampoco la pareja presidencial.
Monseñor, acabamos de publicar una historia sobre la apropiación de unos terrenos de parte del señor Roberto Rivas que fueron donados a la Iglesia.
No te podría decir nada, no es que no quiera hablar (aclara). Eso ocurrió cuando (yo) no estaba en Nicaragua. Todo ese problema de Coprosa que hubo, todo ese relajo y toda esa corrupción, no tengo datos sobre eso. Es algo que la Iglesia tarde o temprano tendrá que aclarar y decir qué pasó ahí.
¿Qué representa la figura de Rivas para ustedes? Me está hablando claramente de corrupción…
Lo he dicho en varias ocasiones. Para mí un presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE) debe ser una persona de suma honestidad, que debe asegurar no sólo transparencia en las elecciones, sino que con su vida testimoniar una vida de moralidad. Es un alto tribunal de la nación en que se decide el futuro de la política, periódicamente. Y por lo que sabemos de él, deja mucho que desear a nivel moral.
¿Por qué elementos considera usted que no es moral el comportamiento de este funcionario?
Hombré, en primer lugar lo que la Iglesia denunció en su momento: todas las irregularidades que se dieron en las elecciones de 2008, las que se volvieron a dar en elecciones de regiones del Atlántico y todo lo que últimamente se ha descubierto, de manejos ilícitos, de introducción de vehículos sin pagos de impuestos, de compra de propiedades, no declaración de la renta, lo que se ha descubierto en Costa Rica y aquí.
Son una cosa tras otra que descalifican a esta persona para un cargo como éste.
Llamó mucho la atención en su conferencia que abogó por un poder subordinado a la ley…
En una democracia el poder no es absoluto, el poder es lo que la ley dice que es el poder y la ley es la que pone límites al poder. Me refiero en primer lugar a la Constitución Política.
Todo el sistema jurídico del país. En un Estado de Derecho el poder está sometido a las leyes.
Cuando, como hemos visto aquí en los últimos meses, no se respeta la institucionalidad y Estado de Derecho, estamos cayendo en una anarquía institucional.
A los obispos esto no nos preocupa por políticos, sino por pastores. Porque un totalitarismo encubierto o visible lleva a que el pueblo se vuelva víctima. El poder en pocas manos no hace otra cosa que aprovecharse de la gran mayoría del pueblo.
¿Qué sintió cuando miró la imagen del joven agredido en la UNAN-Managua?
Me indigno cada vez que veo a gente inerme que es atacada violentamente. Recién nombrado Obispo firmé un comunicado cuando fueron atacados aquellos miembros de la Coordinadora Civil, y no porque fueran ellos, sino porque eran gente atropellada en su dignidad humana. Lo que ha ocurrido con este joven es algo que hiere a la sociedad nicaragüense.

Y lo más grave es que nos acostumbremos a este tipo de acciones.
Esto exige educación en la familia, nuevo planteamiento de educación en los colegios y también a las fuerzas del orden intervenir de alguna manera para ponerse de parte de la no violencia y erradicar por siempre esto.
La Iglesia continuará condenándolos como actos que contradicen no sólo nuestros valores cristianos —Jesucristo que da la vida y no la quita a nadie—, sino que contradice los principios fundamentales de convivencia civil.
Usted describe muy bien al gobierno, pero la imagen que desde la Presidencia quieren proyectar en sus medios es la de un cristianismo absoluto.
Ser cristiano ante todo es dejarse cuestionar por Dios y su palabra. Es cristiano aquel que delante de Dios es capaz de cambiar de actitud, de asumir los grandes valores del proyecto de Dios manifestado en Cristo.
Es cristiano no sólo el que hace el bien, ni el que se llama cristiano, es cristiano el que es capaz de convertirse, cambiar, reconocer sus errores para poder imitar y seguir a Jesucristo.
La pareja presidencial se hace acompañar por el Cardenal Miguel Obando. ¿Qué opina de la presencia de Su Eminencia en estos actos?
Siempre he dicho que cada persona es guiada por su conciencia y el que puede dar razón de su actuación es él mismo.
No podemos olvidar que Nicaragua le debe mucho a él en el pasado, lo cual nos debe llevar a no olvidar esa situación.
Su condición actual es él quien debe explicarla, dar razón desde su conciencia de su actuación. No soy nadie para juzgarlo ni entrar a su conciencia.
¿Qué le dice la voz de los débiles, de los pobres, Su Eminencia está en el camino correcto?
Mirá, yo no juzgo a nadie. Jesús me ha enseñado a no juzgar.
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