“Es una limitante para estudiar y trabajar el hecho de que ahora pidan cartas de los CPC (Consejos del Poder Ciudadano), porque están obligando a organizarse en un partido con el que tal vez no simpatizan”, dijo Pérez Dávila, quien perteneció a la pandilla de “Los Salvatruchas” por “diversión y para llamar la atención de las chavalas”.
CORRESPONSAL/ ESTELÍ
Hasta hace poco Holmann Lenín Moncada era miembro del grupo conocido como “Los Frijoles”, agrupación que se creó con el fin de “defender el territorio” de otros grupos que ingresaban al barrio a destruir luminarias y medidores. La rivalidad se agudizaba cuando agredían a un joven que pertenecía a su barrio.
Moncada ahora tiene otra forma de ver las cosas y gracias al proyecto que impulsa el Instituto de Formación Permanente (INSFOP), poco a poco ha ido reorganizándose de forma positiva.
A través de este proyecto se atienden a más de 160 jóvenes que han estado y están organizados en pandillas. A ellos se les brinda asistencia sicosocial, a través de seminarios y visitas en sus propias casas con el fin de buscar su reinserción. Se atiende también a las familias de estos muchachos.
Jóvenes que están en proceso de reinserción en la sociedad y que antes eran miembros de pandillas coinciden en que las drogas, la desintegración familiar, la falta de acceso a la educación y al trabajo son factores para el resurgimiento de grupos juveniles violentos.
“Jóvenes de otras pandillas están volviendo a integrarse y hasta están delinquiendo, porque tienen como principal motivo el consumo de droga, ellos la emprenden contra la gente, la agarran a lajazos (a pedradas) y roban para conseguir el billete para la droga”, dijo Moncada.
Holmann Moncada, al momento de ser abordado por LA PRENSA, completaba en su barrio, el Oscar Gámez Nº 2, una lista con jóvenes que estuvieran interesados en jugar futbol.
Es una liga que formarán con jóvenes que estuvieron en padillas, incluyendo los grupos antagónicos de antaño como “Los Aluminio” y “Los Ángeles”.
“Nos sentimos más en familia (en la pandilla), más que en nuestras propias familias. Tenemos unión, amistad y el barrio es nuestra casa que defendemos”, manifestó “Lupe El Montoyita” después de relatar que su madre lo abandonó cuando tenía dos meses de edad y quedó bajo el cuido de su padre, cuya relación no quiso detallar.
Agrega que ahora conoce al resto de sus hermanos, uno de ellos es miembro de una de las maras de El Salvador con quien se ha visto un poco más, sin embargo considera que el deber del grupo en Estelí es cuidar a su gente y a su barrio de otros jóvenes que “violenten el territorio”.
Este joven afirma que ha sido lesionado en dos ocasiones, en una de las cuales recibió una puñalada en el pecho y si está vivo es “porque Dios tiene preparado algo para mí”. La Policía lo detuvo una vez y dejó de estudiar hace 7 años cuando cursaba el primer año de secundaria. La razón: acoso de otras pandillas.
Dijo que hoy en día la situación está difícil en el país y considera que la misma pobreza está incidiendo en la reorganización de las pandillas. “Hay muchos chavalos que miran en sus casas que no hay comida y no hay empleo y si tienen (empleo), no ganan bien, por lo que tienen que buscar y hasta robar”, expresó “Lupe El Montoyita” mientras reprendía a su compañero conocido como “La Garrapata”, quien estaba menos lúcido por el licor e interrumpía sus palabras.
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LA POLÍTICA METIDA HASTA EN LAS PANDILLAS
Moncada estudia primer nivel de secundaria acelerada en la Escuela Bertha Briones, donde logró ingresar después de demostrar que es militante sandinista, algo que hizo con el resto de sus compañeros que suman unos 19 jóvenes, ya que de otra forma no podrían estudiar.
Por su parte el joven Álvaro Pérez Dávila (23), quien hoy es uno de los mejores estudiantes de la carrera Técnica Agropecuaria en el Instituto Técnico Forestal (INTECFOR), que pertenece al Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), dice que el sectarismo partidario es otro impedimento para que los jóvenes tengan acceso a sus derechos de estudiar y trabajar.
DEMANDAN TRABAJO

Franklin Flores Pasos (25), quien es otro de los mejores estudiantes del INTECFOR y que perteneció a “Los Salvatruchas”, expresó que los jóvenes necesitan trabajo y estudio.
Dijo que las autoridades están aplazadas porque no brindan las oportunidades a la juventud para que se desarrolle sanamente, sin embargo, antes de delinquir y organizarse en pandillas sugirió a los jóvenes seleccionar sus amistades para encontrar otras alternativas.
Las alteraciones al orden público y la exposición de personas al peligro —generadas casi todos los fines de semana por grupos de jóvenes que están volviendo a las pandillas— son situaciones que cada vez se vuelven más comunes en Estelí.
Lo peor de esta situación es que muchos de estos jóvenes pertenecientes a pandillas se han visto involucrados en homicidios y hasta asesinatos, según información policial extraoficial.
El Instituto de Formación Permanente (INSFOP) informó que otros tres miembros de la pandilla de “Los Venga Boy” están cumpliendo pena en la cárcel de Estelí por ser los cómplices en el homicidio de un joven a quien le quitaron la vida al lanzarle una pedrada para robarle su bicicleta en el barrio La Unión.
ADVERTENCIA DE LA IGLESIA
El ministro eucarístico y delegado de la palabra de la iglesia El Calvario, Virgilio Vega, expresó que “la iglesia tiene conocimiento de que las pandillas se están reorganizando y nuevos grupos están floreciendo, vemos en las esquinas muchachos reunidos donde se ha implementado el robo con violencia, el chapeo de vehículos y el padre Rigoberto Delgadillo (párroco de la iglesia El Calvario) manifestó su preocupación por eso”.
Se habla de reactivación de grupos juveniles en Estelí debido a que durante la década de los 90 esta ciudad fue azotada por las acciones de más de una decena de pandillas que al disputarse los barrios ejercían todo tipo de vandalismo.
A través del trabajo que realizó la Policía en ese entonces, junto a diferentes organismos de la sociedad civil y las iglesias tanto católica como evangélica, se logró reducir a dos los grupos juveniles activos, entre éstos el que dice llamarse “Los Vandálicos” que siembran el terror en cierto sector de la ciudad.
SITUACIONES DIFÍCILES
La sicóloga Aidalina Salas, técnica del proyecto de Reinserción de Miembros de Grupos Juveniles del Distrito 3, que ejecuta el INSFOP, confirmó que hay pandillas que se están reintegrando.
“Se están peleando entre ellos, causan lesiones y esto les está llevando a la delincuencia, provocando el maltrato familiar, principalmente de hijos hacia sus madres”, expresó Salas.
Algunos de los jóvenes que atienden en este proyecto todavía son miembros de pandillas y en varias ocasiones han recaído, muchos de ellos tienen una fuerte dependencia de las drogas.
Incluso hay doce que forman parte del programa que fueron detenidos por las autoridades policiales, ahora algunos están presos y otros cumplen condenas por delitos como homicidios, robos y lesiones.
Salas relató que la mayoría de adolescentes y jóvenes que están metidos en pandillas padecen el abandono de sus padres o sufren la desintegración cuando también sus madres tienen que emigrar a otros países en busca de mejores condiciones.
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