Por Erick Martínez
Estamos en el año 2023 — tres años después de los eventos que vimos en Perfect Dark Zero — es un mundo futurista en el que hay dos guerras declaradas: una frente a dos grandes razas a nivel intergaláctico, y otra que representa la rivalidad entre dos organismos terrestres, el Instituto Carrington y DataDyne.
Este último enfrentamiento se debe a la relación de cada una de las organizaciones con una de las razas enfrentadas; nosotros encarnamos a Joanna Dark, una agente del Instituto Carrington cuyo nombre en clave es Perfect Dark, gracias a sus puntuaciones perfectas.
El juego comienza con una sencilla incursión a la sede de DataDyne, pero las cosas se complican a lo largo de las misiones, y pronto nos veremos inmersos en el conflicto interestelar.
JUGABILIDAD
Es necesario cumplir todos los objetivos en el orden determinado para poder avanzar; si nos saltamos algún paso podremos fracasar en la misión o seremos incapaces de seguir adelante. En este aspecto, los escenarios suelen ser bastante amplios, cargados de salas y secciones diferentes que podremos explorar para intentar encontrar lo que buscamos; hay muchos inservibles que no nos llevan a nada, pero también hay abundantes alternativas para que resolvamos el puzzle de la forma que prefiramos.
El fracaso nos supondrá volver a empezar desde el principio la misión, por eso debemos de tener cuidado para no cometer errores absurdos. Según como lo hagamos se nos puntuará al final de la misión, subiendo los resultados a las tablas de clasificación.
CONCLUSIÓN
Perfect Dark es, ante todo, diversión pura. Un estilo de juego desenfadado, que entremezcla infiltración, uso de tecnología diversa, resolución de puzles, búsqueda de secretos, entre otros.
Con un argumento interesante y una excelente respuesta del mando de control, la aventura principal resulta muy satisfactoria por más años que pasen, con toques surrealistas que potencian la experiencia y distinguen a la obra de Rare por encima de otros títulos de similares características.
Además, el modo multijugador, se mantiene inalterado y demuestra por qué fue uno de los mejores juegos de aquella generación: veloz, divertido, intenso… y lo mejor de todo, sigue siendo tan interesante como antaño.
Hay mucho por hacer en Perfect Dark , y el juego nos incita a explotarlo al máximo.
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