EFE/TOKIO
La cantante estadounidense Lady Gaga cerró su visita de casi una semana a Japón con un concierto benéfico en Tokio, en el que su ligero atuendo y el de sus acompañantes sorprendió a un público entregado al fenómeno musical del momento.
La extravagante cantante, de 24 años, ofreció anoche un concierto en Tokio a favor de la lucha contra el sida envuelta en un velo blanco y dejando ver parte de su anatomía, rodeada de hombres en ropa interior.
Gaga, que arrastró multitudes de fans durante sus conciertos en Kobe, Yokohama y Tokio, dentro de su gira Monster Ball , pidió en una entrevista con la agencia local Kyodo que los japoneses hablen más sobre el sida y “pongan el tema sobre la mesa, no bajo ella”.
“Yo canto sobre sexo, visto sexy, pero quiero que mis fans se respeten a sí mismos”, dijo en relación a la necesidad de utilizar protección en las relaciones sexuales para evitar el contagio.
La controvertida cantante llegó a Japón el pasado 13 de abril con una cohorte de cien personas y veinte guardaespaldas, a lo que se sumaron dos aviones y 50 camiones encargados de transportar los escenarios de su gira musical.
En un nuevo arranque de extravagancia, Lady Gaga tomó un marcador a su llegada a Tokio para garabatear mensajes en su bolso blanco de Hermes, valorado en más de 6 mil dólares, en el que durante el viaje añadió nuevas frases, para luego colgar las instantáneas en su perfil de Twitter.
Gaga dejó a un lado el lujo para tener experiencias japonesas relacionadas con la gastronomía, como hacer sushi, degustar shabu-shabu o comer soba (tallarines) de pie en un restaurante de paso en la estación de Tokio.
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