En nombre de la Virgen María, un espectáculo surrealista tuvo lugar ayer en la tarde en el malecón de Managua.
En tierra firme la escena era similar a la que se repitió durante 10 días consecutivos en la Avenida Bolívar.
Desde mediodía, empezó a formarse un cordón de carne y hueso en el borde del malecón. La vertiente humana nacía frente a los portones del puerto Salvador Allende, donde por la tarde la gente pudo entrar y retirar una pana, con nacatamal, un bollo de pan, una naranja y una bolsita con cajetas con la estampita de la Inmaculada Concepción.
En el muelle, la imagen era otra. Arreglos florales, grupos folclóricos, coros, chicheros, rezadores y funcionarios de varias instituciones acompañados de sus familias, buscando un lugar en La Novia del Xolotlán, la embarcación que regularmente funciona con un propósito turístico.
Ayer su misión fue otra: se convirtió en un altar acuático con la imagen de la Virgen María.
En el muelle también había decenas de trabajadores de varias instituciones corriendo de un lado a otro, resguardando los cordones que se instalaron para hacer avanzar la fila de gente que estaba afuera.
Así fue la atmósfera previa a la celebración de la primera Purísima Acuática, una iniciativa conjunta de la Alcaldía de Managua, el Intur y la Empresa Portuaria Nacional (EPN).
“Éste será un evento sin precedentes”, declaró Reina Rueda, la vicealcaldesa, momentos antes de que el barco zarpara, después de las cuatro de la tarde.
A esa hora, el cordón de gente se extendía frente al Teatro Nacional Rubén Darío.
Rueda no sabía cuánto se estaba invirtiendo en el evento, “lo importante es que se está compartiendo con la gente esta alegría”. Tampoco lo sabía Mayra Salinas, quien hizo un cálculo aproximado de unos 50,000 córdobas por parte de su institución.
A eso de las cuatro y media, el altar mayor zarpó y navegó durante unos 40 minutos sobre unas profundas aguas chocolate, por las que un par de patos asomaron sus cabezas.
Salinas dijo que no sabía cuánta basura se vertía actualmente en el lago, pero “es muchísimo menos” porque “las pilas están funcionando”.
El altar acuático fue seguido por una caravana de pangas. Cuatro de ellas iban adornadas como pequeños altares y otras llevaban a personal de seguridad como socorristas y policías, pero también iba con periodistas.
Mientras los ecos de la Purísima flotante llegaban a tierra firme, el chorro humano corría por el muelle. Teresa de Jesús Cerda, una señora que vive cerca del Oriental y que hizo fila desde la una de la tarde, caminaba con cierto alivio luego que le dieron la pana con su nacatamal.
Adelante de Teresa de Jesús iban una anciana y varios niños. Cuando el barco retornó al muelle, una funcionaria declaró a una emisora del Gobierno que sencillamente había sido “un éxito” esta Purísima en el agua.
Mayra Salinas, vicepresidenta del Intur, dijo que se está pensando en instaurar la Purísima Acuática como una celebración cada año. “Es una nueva modalidad de hacer la Purísima en uno de los lugares más bellos”, declaró la funcionaria.
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