- Arzobispo de San Salvador da su apoyo al plan gubernamental que intenta parar la ola de crímenes en el país
El Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, ratificó ayer el apoyo de la Iglesia católica a las intenciones del Gobierno de usar militares para frenar la violencia, que a juicio del religioso es “desbordante”.
El prelado, en una rueda de prensa luego de oficiar la misa dominical en la Catedral capitalina, afirmó que el plan gubernamental “ciertamente puede ayudar” a resolver la espiral de violencia que vive el país, que deja a diario entre 10 y 16 asesinatos.
SITUACIÓN ES GRAVE
“Nosotros creemos que la situación es verdaderamente grave, desbordante, preocupante, crítica, y que es necesario hacer todos los esfuerzos, los mejores esfuerzos para dar solución a esta problemática”, enfatizó Escobar Alas, quien la semana pasada ya había expresado el apoyo al uso de militares en tareas de seguridad.
El presidente Mauricio Funes baraja la posibilidad de sacar hasta 6,500 soldados a las calles para realizar junto con la Policía Nacional Civil (PNC) labores de combate al crimen, principalmente en zona de alta presencia de delincuentes.
El gobernante, según informes de medios locales, se reunió el viernes con las autoridades de Seguridad Pública y del Ejército para conocer tres propuestas que preparó el Ministerio de Defensa sobre el uso del Ejército en estas acciones, sin precisar más detalles.
FUNES ANALIZA SITUACIÓN
El secretario de Comunicaciones de la Presidencia, David Rivas, dijo a periodistas que posiblemente Funes dará hoy detalles sobre la evaluación que han hecho de la situación.
En El Salvador las labores de seguridad ciudadana son responsabilidad exclusiva de la PNC, nacida como fruto de los Acuerdos de Paz que en 1992 pusieron fin a 12 años de guerra civil.
El Ejército, que con el conflicto se enfrentó con la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, ahora el partido gobernante tiene como responsabilidad única la defensa del territorio nacional.
El Salvador es acechado por una “epidemia de violencia” que provoca daños severos a la economía, al afectar la inversión extranjera, además de traer costos humanos y sociales, han afirmado diversos expertos.
Fuentes oficiales reconocen que entre 2003 y 2007 se perpetraron más de 16 mil asesinatos, 80 por ciento de los cuales se cometieron con armas de fuego. La tasa de homicidios en el país es de 57.2 por cada 100,000 habitantes, una de las más altas de América Latina.
Entre enero y septiembre de 2009 el promedio de homicidios diarios se elevó a más de 12, con lo que la tasa de homicidios podría terminar en 77 por cada 100,000 habitantes en 2009. Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), las tasas mayores de 10 suponen epidemias.