Roberto Espino (izquierda) y Adolfo Álvarez. (LA PRENSA / CARLOS MONTEALTO)

El fruto del sacrificio

Merece el mérito dice uno del otro [doap_box title=»Aún se pide ayuda» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La junta directiva del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense ha lanzado un SOS a todos los sectores del país. Esta institución, creada en 1994 y que pronto cumplirá su XVI Ceremonia de Exaltación, el próximo 29 de octubre, le […]

  • Merece el mérito dice uno del otro
[doap_box title=»Aún se pide ayuda» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La junta directiva del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense ha lanzado un SOS a todos los sectores del país. Esta institución, creada en 1994 y que pronto cumplirá su XVI Ceremonia de Exaltación, el próximo 29 de octubre, le urge un mayor impulso.

De momento, la directiva de la institución está abierta a recibir ideas y ayudas, para llevarlas a cabo lo más pronto posible.

El Salón de la Fama cuenta con un presupuesto mensual de 28 mil córdobas, lo cual es insuficiente para desarrollar las actividades que se plantean.

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Álvarez y Espino en Salón de la Fama

Roberto “El Bobby” Espino, el más popular jugador del Bóer hasta antes de la aparición de Nemesio Porras, y Adolfo Álvarez, el espectacular lanzador zurdo, que luego se volvió un eficaz bateador de Rivas, admitieron sentirse honrados con su exaltación al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.

Los dos serán reconocidos este próximo jueves 29 de octubre en el Estadio Nacional Denis Martínez, donde también se exaltará a William Ramírez (q.e.p.d.), quien se convirtió en gran soporte para el deporte en los años ochenta.

“Es un honor. Todo atleta espera culminar así su carrera, en el Salón de la Fama”, dijo Espinoza durante una sencilla rueda de prensa junto a Álvarez en el Estadio Nacional.

“Creo que ambos merecíamos estar aquí. Los dos hicimos lo mejor por el país y es fruto de nuestro sacrificio en el campo”, dijo Álvarez.

Los dos compartieron sobre sus mejores momentos en el campo. Espino dijo que recuerda mucho su campeonato de bateo en el Mundial de Italia en 1978, cuando cerró con .500, por 16 hits en 32 turnos.

Álvarez asegura que el momento que más añora fue cuando venció a Cuba en Matagalpa. “No era un partido especial, o sea, en el que se jugara algo en particular, pero era Cuba, y eso fue importante para mí”, dijo.

Espino fue un bateador de 1,013 hits en su carrera. Fue un artillero selectivo, versátil a la defensa y con mucho instinto.

Álvarez, en tanto, fue un veloz lanzador que impuso el orden a balazos con el Frente Sur Rivas y en 1980 llegó a coleccionar 186 ponches en sólo 168 entradas.

Ganador de varios lideratos en efectividad y con múltiples campañas encima de los 15 triunfos, Adolfo se convirtió más adelante en bateador y rebasó la frontera de los mil cañonazos (1,251).

Incluso fue líder de bateo en 1987 con .377, que en su momento fue un récord para los Torneos Pomares.

Ambos están contentos por cómo será honrada su carrera, que tanto orgullo les da.

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