Raúl Obregón de M&R Consultores. (LA PRENSA/B. PICADO)

Ortega aumenta desesperanza

En un periodo de 28 meses,el desaliento de la población pasadel 50 por ciento al 60 por ciento [doap_box title=»Revolución es sinónimo de tristeza» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La revolución que derrocó a los Somoza en 1979 es ahora motivo de tristeza y desencanto. Según M&R Consultores, el 43.1 por ciento de los encuestados dijo sentir tristeza […]

  • En un periodo de 28 meses,el desaliento de la población pasadel 50 por ciento al 60 por ciento
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La revolución que derrocó a los Somoza en 1979 es ahora motivo de tristeza y desencanto.

Según M&R Consultores, el 43.1 por ciento de los encuestados dijo sentir tristeza y decepción por la revolución.

El 30 por ciento expresó alegría y un alto 22.1 por ciento manifestó indiferencia.

Raúl Obregón, gerente general de M&R, explicó que la apropiación de un grupo de personas de todos los valores revolucionarios, de los nombres históricos y los símbolos provocó ese desencanto y tristeza.

A lo largo del 2009, el Gobierno ha desplegado una campaña en celebración del treinta aniversario del derrocamiento de la dinastía somocista.

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Recortes al Presupuesto y reforma fiscal pasan factura al FSLN. Población ve a un Presidente autoritario
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    En los últimos 28 meses, el Gobierno del sandinista Daniel Ortega elevó en un diez por ciento (del 50.4 al 60.4) el sentimiento de desesperanza entre los nicaragüenses, de acuerdo con la más reciente encuesta de M&R Consultores, realizada del 23 de septiembre al 2 de octubre.

    El astronómico nivel de desesperanza quedó empalmado con un 52.9 por ciento que observa a Ortega como un Presidente autoritario, interesado en imponer una dictadura, y un 57 por ciento que desaprobó su gestión, que ya tiene 33 meses.

    La dramática situación alcanza un estado de vértigo con un 62.4 por ciento de los encuestados que siente que Ortega lleva al país por el rumbo equivocado o no sabe para dónde va.

    Raúl Obregón, gerente de M&R Consultores, manifestó que el pesimismo que acompaña a los nicaragüenses en el desayuno, almuerzo y cena responde a los tres recortes presupuestarios efectuados por Ortega en 2009 y a una reforma fiscal que incrementará los impuestos.

    “Una buena proporción de gente se siente amenazada con el tema de la reforma fiscal”, señaló Obregón.

    Debido al déficit fiscal, el Gobierno introdujo ante el parlamento, la semana pasada, una propuesta de reforma tributaria para incrementar las recaudaciones en un 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual inevitablemente pasa por un aumento en varios impuestos.

    Obregón indicó que la extensa presencia en la nación del depuesto presidente Manuel Zelaya también causó desconcierto entre la ciudadanía, la cual percibió que Ortega estaba más enfocado en la crisis de Honduras que en los problemas socioeconómicos de Nicaragua.

    En los últimos tres meses, los nicaragüenses que desaprueban la gestión de Ortega pasaron de un 38 por ciento a un 57 por ciento, según M&R.

    “Lo que influye es lo que se dio aquí con la presencia de Manuel Zelaya en el país (…), pareciera que mucha gente sintió que se estaba arriesgando al país con ese problema que se dio en Honduras. Se dieron muchos rumores, muchas cosas, se habló de movimiento de tropas y la gente no quería saber nada y eso le hizo mucho daño a la imagen del Presidente (Ortega)”, dijo Obregón.

    En términos globales y al comparar la situación actual con la que se vivía en 1979, antes de la llegada del FSLN al poder, un 48.9 por ciento dijo que su situación económica es peor, un 46.2 por ciento ve un empeoramiento en las condiciones políticas y un 46.4 por ciento siente peores las condiciones sociales.

    LA MINORÍA ACOMPAÑA A ORTEGA

    El porcentaje de personas que sí respalda a Ortega está bastante alejado del cincuenta por ciento, de acuerdo con los resultados de M&R.

    El porcentaje de encuestados que dijo tener esperanza bajo la actual administración sandinista es del 38.4 por ciento. Ortega, prácticamente gobierna para su partido político.

    El segmento que aprueba la gestión de Ortega se quedó en 22.1 por ciento, los que creen que el mandatario es democrático y apegado a las leyes llegó al 38.9 por ciento, y quienes piensan que el país va por buen rumbo representan al 35.3 por ciento de los encuestados.

    En ese sentido, el 75.8 por ciento se opuso a que Nicaragua adopte el modelo socialista que impulsa Hugo Chávez en Venezuela y apenas el 16.2 por ciento avaló a Ortega en ese tema.

    De hecho, el 43.6 por ciento de los nicaragüenses señaló que la llegada al poder del FSLN, pero en 1979, ya les provocó perjuicios, mientras un 31.4 por ciento afirmó que recibió beneficios.

    El estudio de M&R Consultores tiene un nivel de confianza del 95.5 por ciento, su margen de error es del 2.5 por ciento y el tamaño de su muestra es de mil 600 elementos. La encuesta se realizó a personas mayores de 16 años de las zonas urbanas, semirrurales y rurales del país.

    La educación y la salud (con una aprobación ligeramente por encima del cincuenta por ciento cada una) siguen siendo las únicas cartas de presentación que tiene el Gobierno de Ortega ante la población, ya que en temas económicos y políticos sigue aplazado.

    Como resultado de las condiciones socioeconómicas y del autoritarismo presidencial, el país está envuelto en un proceso de polarización muy peligroso, concluyó la encuesta de M&R. Un poco más de la mitad de los encuestados (51.5 por ciento) siente que el país va a la desunión y a un conflicto.

    El 39.1 por ciento cree que el Gobierno de Ortega busca la unidad y reconciliación entre los nicaragüenses.

    Obregón manifestó que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) atiza la polarización al promover a “los periodistas sandinistas”, “médicos sandinistas” y “profesionales sandinistas”, entre otros gremios afines al oficialismo.

    “La encuesta reafirma que Nicaragua vuelve a ser dos países en uno, algo que se había ido superando. Nuevamente estamos en un país polarizado, en una sociedad polarizada y es preocupante, porque en la medida que eso avanza tiende a la intolerancia y eso es peligroso”, explicó Obregón.

    SITUACIÓN POLÍTICA TAMBIÉN COMO EL CANGREJO

    La situación política tampoco escapa al pesimismo de los nicaragüenses.

    En abril de 2008 el 35.3 por ciento de la población manifestó que la situación política era negativa.

    En octubre de 2009 es el doble de la población (70.3 por ciento) la que opina que la situación política es negativa, frente a un 9.8 por ciento que la ve positiva.

    En ese contexto, el 58 por ciento de los consultados dijo sentirse insatisfecho con el funcionamiento de la democracia. El 38.4 por ciento declaró satisfacción.

    En el último año los nicaragüenses han transitado desde la denuncia de un fraude en las elecciones de 2008, pasando por la represión del oficialismo a las marchas pacíficas en contra de ese robo al voto popular, hasta llegar al congelamiento y cancelación de los programas de cooperación por parte de la comunidad internacional, debido a la falta de garantías al proceso democrático.

    MURILLO NO SE ESCAPA A LA DESAPROBACIÓN

    Pero no sólo Ortega está aplazado en los resultados de la encuesta de M&R Consultores. La primera dama Rosario Murillo tampoco logró buenas notas.

    De acuerdo con Ortega, Murillo ejerce el cincuenta por ciento del poder en Nicaragua, como parte de una decisión que supuestamente pretende impulsar la igualdad de género.

    El trabajo de Murillo, vocera del Consejo de Comunicación de Ciudadanía de la Presidencia, resultó desaprobado por el 61 por ciento de los encuestados y aprobado por el 16.2 por ciento.

    Los resultados son bastante peores que los obtenidos por la Primera Dama en abril de 2008, cuando era aprobada por un 22.7 por ciento y desaprobada por el 35.9 por ciento.

    Además de Murillo, otros dirigentes sandinistas que no logran el visto bueno de la población son el diputado y dirigente sindical Gustavo Porras, y la alcaldesa de Managua, Daysi Torres. El ex alcalde capitalino Dionisio Marenco, caído en desgracia con Ortega y Murillo, es el único que tuvo un balance positivo: el 20.9 por ciento lo ve con desagrado y el 62.6 por ciento con agrado.

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