Ahora que veo a Wilton López pasar trabajo para demostrar a los Astros de Houston que es un lanzador con nivel de Grandes Ligas, recuerdo aquellos días tormentosos que pasó José Ariel Contreras, tras su salto al beisbol rentado.
Contreras había sido toda una autoridad en el concierto amateur mundial. Y cuando se abolió la frontera entre los profesionales y aficionados, el cubano siguió dominando. Incluso, agarró a los Orioles de Baltimore y les dobló el cuello en La Habana.
Sin embargo, su transición fue de lo más traumática con los Yanquis. No pudo ser el pitcher que éstos imaginaron cuando lo firmaron por 32 millones de dólares y pronto estaba fuera del Bronx. Lucía inseguro, sudoroso y vacilante desde la colina. ¿Qué pasaba entonces con José y qué es lo que pasa ahora con López?
Antes y ahora, el problema se llama nivel de precisión, lo que reduce el margen para el error. “Lanzamientos con los que sacaba outs en los Juegos Olímpicos o mundiales no me sirven mucho aquí (en las Mayores), porque los bateadores no les tiran, no los puedo engañar”, me dijo en una ocasión el tirador cubano.
Entre los bateadores de las Grandes Ligas, además de más precisión y potencia al golpear la bola, hay una mayor capacidad selectiva (distinguir el envío bueno del malo), más disciplina en el home (una vez que sabés que no es bueno, no tirarle) y total dominio de la zona de strikes (conocer sus límites).
De modo que eso demanda muchos ajustes y eso seguro lo tiene claro López, quien para mí es mucho mejor lanzador que lo que indican las cifras (0-0 y 9.20). Wilton es fuerte, inteligente y valiente. Sólo que tiene que hacer ajustes a cada instante.
“Los bateadores están listos para aprovechar tus errores. Si tenés que lanzar en la esquina de afuera y bajito, tenés que hacerlo ahí. Una ligera variante en ese aspecto te resultará caro. No te podés equivocar”, ha dicho Denis Martínez en varias ocasiones.
Para mí, ubicar los lanzamientos ha sido el mayor problema de Wilton. A veces no le cantan su recta o su sinker bajito, entonces lo sube un poco y termina en las gradas, pero tiene que seguir batallando. Él puede mejorar.
Así que aunque no haya podido estabilizar su pitcheo, al menos a mí no me queda duda de que López es mucho mejor de lo que ha mostrado.