Un primer bate tuvo un año exitoso en las Grandes Ligas si anotó 100 o más carreras. Así que el pinolero Everth Cabrera no anda nada mal, al aterrizar en 50 anotadas en 82 juegos, justo la mitad de una temporada.
Cabrerita abrió ayer el camino a un triunfo de los Padres 4-2 sobre los Gigantes, anotando dos carreras con un hit, una base y dos robos, aparte de un ponche en cuatro turnos. El promedio de bateo del nandaimeño no se movió de .261, pero su total de hits creció a 77 hits, ahora en 295 visitas al plato.
La velocidad del nica le agenció un infield hit por la primera base, custodiada por Pablo Sandoval, en el primer episodio. Se fue al asalto de la segunda base y luego anotó con un sencillo de Adrián González.
Esa misma fórmula funcionó en el tercero. Cabrera recibió boleto del zurdo Barry Zito, otra vez robó la segunda y anotó con el jonrón 37 de la campaña del mexicano González.
En el resto del partido fue controlado, fallando tres veces, incluyendo un ponche en el sexto inning ante Waldis Joquín.
Con sus dos estafas, Cabrerita llegó a 23, presionando al récord de 25 de Marvin Benard en 1995 para un nica en su temporada de novato. En anotadas, está lejos de las 89 de Benard, pero tiene el chance de tumbarlo en dobles (está abajo 17 a 15) y en empujadas está a una (27 a 26).
Los Padres descansan hoy.