LA PRENSA/ARCHIVO

Etiqueta y cercanía con cada bocado

[doap_box title=»Keylin Calero» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Propietaria de Protocol & Etiquette, da algunas sugerencias para la unión familiar. Involucrar a los hijos en la preparación de la comida, poniendo la mesa, sirviendo las bebidas, etc. Establecer un horario regular. Darle un toque especial, desde el arreglo de la mesa, prender luces, música de fondo, etc. Iniciar […]

[doap_box title=»Keylin Calero» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Propietaria de Protocol & Etiquette, da algunas sugerencias para la unión familiar.

Involucrar a los hijos en la preparación de la comida, poniendo la mesa, sirviendo las bebidas, etc.

Establecer un horario regular.

Darle un toque especial, desde el arreglo de la mesa, prender luces, música de fondo, etc.

Iniciar la cena con un agradable y divertido tema de conversación.

Cuando la ocasión lo permita, hacer un brindis o tomar una fotografía familiar. Sin duda, marcará en la memoria esos momentos únicos e irrepetibles.

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En el agitado mundo en que vivimos, comer en familia está convirtiéndose en una tradición olvidada y un lujo propio de aquellos hogares que han luchado por las tradiciones y la unión familiar.

Pese a que nuestros días están cargados de responsabilidades y sentimos que el tiempo no es suficiente, deberíamos recordar que la mesa es un lugar sagrado, que ayuda a fortalecer el vínculo familiar, compartiendo pequeñas vivencias y, a veces, malos momentos que pasamos durante el día, que al final de cuentas, nos ayudan a crecer.

Comer en familia permite también cuidar de la nutrición de los niños y conocer más de sus amistades del colegio.

Etiqueta en la mesa

Las prácticas de las Normas de Etiqueta en la mesa comienzan en el hogar.

No podemos exigirle a nuestros hijos buenos modales o reprender malos comportamientos en público cuando el comedor no es más que un adorno de la casa. Otro error que podemos incurrir como padres es permitirles comer en sus habitaciones, mirando televisión o incluso comprarles comida chatarra fuera de las horas de comida.

Darle cariño a los hijos, inculcarles seguridad, valores y hasta recordarles las reglas y los límites que deben seguir, es oportuno hacerlo a la hora de la comida, por muy corta que ésta sea, es un gran aprendizaje que queda para toda la vida. Recuperar esos momentos requiere una mejor organización y voluntad de todos.

La autora es relacionista internacional, experta en protocolo y etiqueta.

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