Cuando el paciente ha sido supervisado por su dentista en la técnica del cepillado, la revisión odontológica es recomendada cada 6 meses.
En el caso de los pacientes fumadores, se recomienda que la revisión se realice 3 ó 4 veces al año. Esta frecuencia está ligada al alto grado de nicotina que se acumula en los dientes y al daño gingival que se provoca al fumar.
Si descubre un abultamiento dentro de la boca debe acudir inmediatamente a su dentista para descartar cualquier enfermedad de origen canceroso.
Recuerde: es muy importante tratarse a tiempo.
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Algunas veces buscamos soluciones temporales para ocultar el problema de fondo o el principal, hasta llegar a situaciones penosas. Este es el caso de Carla, una mujer de 24 años quien trabaja y estudia. Su trabajo es de Relaciones Públicas y comenta, en la consulta odontológica, que días atrás, mientras conversaba con un cliente, comenzó a sentir fluidos extraños en su boca. No sentía dolor pero estaba sangrando, de lo cual se percató al ingresar al baño.
Durante la historia clínica, Carla relató que desde hacía algún tiempo le sangraban las encías, sobre todo al cepillarse los dientes por las mañanas y que no visitaba al odontólogo por falta de tiempo.
Además contó que estudia Derecho y que tiene un trabajo de tiempo completo, por lo que entre tantas obligaciones, no tenía tiempo para cuidar de su salud bocal.
Al pasar por una situación tan penosa, como lo relató anteriormente, tuvo mucho en qué pensar y reconoció que no podía seguir ocultando el problema, el que la hacía recurrir, para disimular su halitosis o mal aliento, a la goma de mascar o mentas.
El caso de Carla es muy común ya que es la segunda causa de atención odontológica.
Una gran cantidad de personas padecen de este problema y cabe señalar que con buenos hábitos de higiene oral, supervisados por su dentista, se puede superar la enfermedad de las encías.
Lo que empieza mal… ¡termina peor!
La primer etapa de la enfermedad se llama gengivitis y se trata de la inflamación de las encías que sangran con facilidad y con mal aliento persistente, causada por un cuerpo extraño como restos de alimentos acumulados debajo de las mismas, por una incorrecta higiene bucal.
En la siguiente etapa denominada periodontitis moderada, los dientes parecen más largos y se mantiene el mal aliento persistente, por lo que se debe acudir a un especialista y sus tratamientos son de alto costo económico.
Como última etapa se presenta la periodontitis severa que es cuando las raíces de los dientes empiezan a moverse, con posible pérdida de las piezas, aparición de pus y mal aliento persistente.
Si tiene alguno de éstos síntomas, consulte a su dentista y recuerde que unas encías sanas garantizan unos dientes sanos.
La autora es Cirujano Dentista