- Pobres perspectivas para migrantes nicaragüenses
CORRESPONSAL / COSTA RICA
La crisis de la industria de la construcción en Costa Rica ha dejado a 30,500 trabajadores en el desempleo, tras la caída de un 37 por ciento que registró el sector durante el último año.
Según la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) la caída más drástica del sector viene desde junio del año pasado, siendo Guanacaste la provincia más afectada donde disminuyó en un 70 por ciento en los últimos meses.
De los 189 mil metros cuadrados de construcción que hubo en tiempos de bonanza, Guanacaste perdió casi tres cuartos de proyectos.
Hoy en esta provincia fronteriza con Nicaragua abundan enormes gigantes de concreto que se añejan con el paso del tiempo, algunos cercados con malla o latas de zinc, cuidados apenas por un guarda de seguridad porque su edificación se canceló debido a la crisis económica que a Costa Rica llegó por medio de las restricciones en créditos de bancos internacionales.
Hay incluso construcciones que serían lujosos hoteles que quedaron a mitad de camino y tienen rótulos de venta.
Entre los más afectados están también miles de obreros nicaragüenses que han quedado desempleados.
En Guanacaste, por ejemplo, la llegada de trabajadores temporales desde Nicaragua se ha disminuido, creando desempleo en casas de alquiler, fondas que los abastecían de alimentos y pequeños comercios como pulperías.
Según Antonio Jiménez, quien abastecía de alimentos a más de 60 nicaragüenses en una rústica vivienda ubicada en Belén de Carrillo, después de la zafra azucarera la oferta laboral para los nicaragüenses literalmente ha “muerto”.
“Eso está muerto hermano. Las construcciones casi toditas se han parado y las que continúan son viejas que ya están finalizando, pero son pocas”, explicó.
“No tenía a quién venderle comida y me vine a San José a buscar otro tipo (de trabajo) con ayuda de familiares”, añadió.
En Belén de Carrillo, cuando finaliza la zafra y los trabajos en las meloneras, los nicaragüenses encontraban empleo en la construcción.
En San José el desempleo entre ellos también abunda y hay quienes buscan alternativas como guarda de seguridad, pero las empresas de este sector, al ver el desempleo seleccionan mejor a los oficiales. Quienes logran hallar un trabajo como guarda, son aquéllos que tienen documentos de residencia al día o están inscritos ante el régimen de seguridad social.
El joven Moisés Salazar, originario de Carazo, está desempleado desde hace una semana. Él tuvo que ceder su empleo de gendarme en un edificio de San José a su hermano Joel, porque tenía casi cuatro meses de estar desempleado.
“Es probable que me vaya esta semana. Si me avisan de un trabajo hoy (ayer domingo) me quedo, si no me regreso a Nicaragua”, indicó.
Hasta antes del año pasado el boom de la construcción impulsada principalmente por la actividad turística hizo que las empresas constructoras demandaran mano de obra nicaragüense.
Tras la crisis los planes de importar trabajadores desde Nicaragua bajo sistemas coordinados de ambos gobiernos quedaron en el papel.
“Creemos que nunca se podrá volver alcanzar los ritmos de crecimiento que se reportaron en años anteriores, incluso yo creo que podríamos volver a tener niveles normales como los que existieron en 2006”, aseguró Jaime Molina, ex presidente de la CCC.
Según Molina, la recuperación del sector será lenta y aboga para que el Estado desarrolle infraestructura pública para que ayude a su levantamiento.