- Régimen advierte de severos castigos
Los dirigentes chinos anunciaron ayer castigos “severos” para los responsables de los disturbios interétnicos en la región noroccidental de Xinjinag, cuya capital Urumqi parecía volver a la normalidad, pese a las patrullas de las fuerzas de seguridad.
El presidente chino, Hu Jintao, que regresó precipitadamente al país tras anular su participación en la cumbre en Italia del G8 (países más industrializados) y del G5 (grandes naciones emergentes) se reunió con el Buró Político del Partido Comunista Chino.
El Buró estimó que la estabilidad en Xinjinag “es la tarea más importante y acuciante”, en un comunicado citado el jueves por la agencia de noticias China Nueva.
La alta instancia del país también anunció castigos “severos” para los responsables de los disturbios, que dejaron desde el domingo 156 muertos en Urumqi.
El Congreso Mundial Uigur, de la disidente en el exilio Rebiya Kadeer, afirmó que entre 600 y 800 personas murieron en ellos.