Cierre del Bancafé era inevitable

SIB cambió a directivos claves del Banco y valoró destituir a su presidente [doap_box title=»Sin capital y sin medidas de supervisión» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El superintendente de Bancos, Noel Sacasa, informó a principios de noviembre de 2000 que en los ocho meses que duró la intervención de la SIB, el Bancafé bajó el denominado segundo Plan […]

  • SIB cambió a directivos claves del Banco y valoró destituir a su presidente
[doap_box title=»Sin capital y sin medidas de supervisión» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El superintendente de Bancos, Noel Sacasa, informó a principios de noviembre de 2000 que en los ocho meses que duró la intervención de la SIB, el Bancafé bajó el denominado segundo Plan de Normalización.

“Los accionistas no habían efectuado ningún aporte nuevo de capital para cubrir las necesidades de capital fresco”, el cual ascendía a 242.7 millones de córdobas, según Sacasa.

A estas alturas el Banco acumulaba una serie de anomalías, según lo expresó el Superintendente al entonces Procurador General de la República, Julio Centeno Gómez (actual Fiscal de la República).

Entre ellas se contaba la no identificación clara de deudores, el no reporte con claridad de la identidad de algunos créditos relacionados, empresas con estados financieros de dudosa aceptación, concentración del crédito a unidades de interés, desembolsos de una sola vez a proyectos urbanísticos sin seguir un plan de inversión y no realizar inspecciones de obras a proyectos urbanísticos.

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    La destitución del presidente de la Junta Directiva del Banco del Café (Bancafé), Francisco Mayorga, fue una de las medidas que la Superintendencia de Bancos (SIB) valoró seriamente como una forma de enderezar el rumbo que llevaba el Banco, golpeado por las irregularidades encontradas previo a la intervención del mismo en noviembre del 2000, según lo anota el propio titular de la SIB, Noel Sacasa, en una carta enviada al entonces Primer Comisionado de la Policía Nacional, Franco Montealegre Callejas.

    “El suscrito (Noel Sacasa) nunca recibió ninguna solicitud formal de pedir la renuncia del Dr. Francisco Mayorga como presidente del Banco del Café. No obstante, la posibilidad de destituir al Dr. Mayorga sí fue discutida y analizada por el suscrito (Noel Sacasa), tanto con el Consejo Directivo de la Superintendencia como en otra ocasión, con algunos miembros de la Junta Directiva del Banco del Café”, indica la carta fechada el 13 de diciembre del 2000.

    Según el superintendente Sacasa, el motivo por la cual se analizó esta medida es porque el peso de “la delicada situación financiera del banco recaía en la persona del Dr. Mayorga”.

    Pero la destitución del presidente del Bancafé no se llevó a efecto debido a que hacerlo suponía “un escándalo mayúsculo”, expresado en una grave pérdida de confianza por parte de los depositantes y podría precipitar su caída, provocando además “el cierre desordenado del mismo por la iliquidez”, según asegura Sacasa en la misiva,

    En este sentido, Sacasa destacó que la solución a la crítica situación del Banco ya no se resolvía con la simple destitución del presidente de la institución, Francisco Mayorga, sino que era necesario aplicar medidas de fondo, ya que difícilmente el Banco se recuperaría “en condiciones de mercado”.

    CAMBIOS ESTRATÉGICOS

    En lugar de optar por la destitución del presidente del Bancafé, la SIB optó por una serie de medidas, entre las que se contaron la constitución de un Comité Ejecutivo con mayoría de directores no afines a Mayorga, la sustitución del gerente general del Banco y otros ejecutivos claves, “por personas de confianza del Superintendente”. Se determinó también el nombramiento de Karla Icaza, intendente de Bancos en ese momento, “con facultad de veto en las sesiones de la junta Directiva y del Comité Ejecutivo”.

    Adicionalmente, el superintendente Sacasa ordenó a Icaza que “fuera acumulando en forma discreta un expediente con evidencias de posibles irregularidades cometidas. La existencia de tales evidencias es necesaria para que el superintendente pueda destituir a un director u otro funcionario de un banco”, justificó Sacasa.

    Evidencias que efectivamente obtuvo, según lo hizo constar en los informes de intervención y liquidación del Banco, al indicar que “el suscrito recibió el informe solicitado el 5 de octubre de 2000”.

    Ya en ese momento la suerte del Bancafé, el banco de la más rápida expansión del Sistema Financiero Nacional hasta ese momento, estaba echada.

    La SIB había dado un ultimátum al Bancafé para colocar alrededor de 150 millones de córdobas en provisiones de crédito de riesgo, con lo cual, según la resolución, “Bancafé queda en una situación mucho más grave de incumplimiento de la Norma Prudencial de Adecuación de Capital”.

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