Según los estudiosos de género, la relación entre la mujer y el poder es muy difícil. Por tal razón las mujeres evitan meterse en ese mundo masculinizado, principalmente en la política, por temor a las dificultades.
Ligia Arana, directora del Programa Interdisciplinario de Estudios de Género (PIEG-UCA), precisa aunque las mujeres ocupen puestos de poder en determinado momento tendrá que obedecer a una figura masculina.
Las decisiones que toman desde sus puestos son ratificadas o legitimadas por un hombre, afirma la directora del PIEG-UCA.
Añade que el poder es fuerza, ese ejercicio de poder está escrito en claves masculinas y muchas mujeres son temerosas para asumir, porque no estamos preparadas para eso, aunque existan mujeres que han hecho una serie de rupturas, pero no deja de ser todavía una relación difícil.
A juicio de Arana todavía no hay una legitimación de las mujeres en la política. A las mujeres que incursionan en este sector se les ve como transgresoras, son cargas simbólicas que las ubica como tentadoras de poder, en el caso de los partidos políticos que asignan puestos a las mujeres. Si esta situación se deja a libre competencia todas las puertas se les cerraría a las mujeres, ya que todas las capacidades están identificadas naturalmente del lado masculino.
El mismo sistema socio cultural se ha encargado de descalificar el liderazgo femenino, se les tilda de débiles, muy emotiva, irracional y todo tipo de calificativos que se las esquematizan en el no poder, la incapacidad, con la debilidad, la fragilidad.
El papel de los medios
Aunque las mujeres aventajen a los hombres en conocimientos y responsabilidades, es la misma sociedad y su imaginario que le asignan tratamientos diferentes.
Si es un hombre el político entrevistado se habla siempre de sus proyectos políticos, en tanto si es una mujer se aborda en torno a su aspecto personal, lo primero que le preguntan, los medios es: ¿cómo va a conciliar su vida familiar y su cargo?, cuando tanto el hombre y la mujer tienen obligaciones como padre y madre.
Difícil reto
Es por eso que las mujeres tenemos que demostrar todos los días que somos capaces, mientras que los hombres se da por contado que tienen capacidades por eso indudablemente que para la mujer es mucho más difícil asumir el reto, en un espacio de decisión, señala la especialista.
Según Arana, los liderazgo de los hombres y los de las mujeres se viven de una manera distinta porque las mujeres tienen que saltar muchos obstáculos, principalmente la formación o educación que se reciben (hombres y mujeres) y que demerita a la mujer desde que nacen.
Se nos colocan marcas de género a hombres y mujeres y la valoración es totalmente diferente. La valoración masculina es positiva, de capacidades, las posibilidades de ejercer poder, mientras que del lado de la mujer están siempre las carencias: la debilidad, la fragilidad y las faltas de capacidades.
Sin temores
La directora del PIEG-UCA indica que lo primero que tienen que hacer las mujeres en tener confianza en ellas mismas, construyendo lo que se aprende a través de nuevos saberes.
A pesar de todo, la sitiuación ha cambiado mucho, hoy vemos en las universidades más mujeres que hombre y son más las mujeres que se gradúan con mejores notas. Los mejores estudiantes son mujeres.
Agrega que Nos hemos dado cuenta a través de investigaciones que el problema nuestro es cuando salimos al mercado laboral, un mercado hecho a la medida de los hombres y que aunque las mujeres tengan, capacidades, calificación, experiencia, al final ganan hasta el 30 por ciento menos que un hombre en sus mismas condiciones.
Qué hacer
En un sistema sociocultural tanto hombres como mujeres tenemos la responsabilidad de empezar a desconstruir todas esas formas con la que nos han educado y empezar a construir una nueva visión de nosotros mismos.
A través de la educación se deben permear los esquemas de pensamientos de los estudiantes mujeres y hombres porque las transformaciones se deben de hacer junto a los hombres.
De acuerdo a la especialista los espacios de poder se deben de convertir en reto tanto para los hombres como para las mujeres y que realmente se demuestren que se tienen capacidades que beneficiaran a la mayoría. Si eso no se logra las mujeres siempre vamos a ser inaugurales en los diferentes campos.