- Ningún amor es para siempre y los famosos se han encargado de demostrarlo. infidelidades, violencia o ciertas “diferencias” han puesto punto final a relaciones que muchos consideraban de cuentos de hadas
Llegaron al altar jurándose amor eterno. Pero su historia no terminó con un “y vivieron felices para siempre”. Los famosos también sufren los desaires de Cupido y ya sea por un nuevo amor, infidelidades o incluso violencia, se ven obligados a ponerle punto final a un matrimonio que muchos consideraban ideal.
Ryan Phillipe y Resse Witherspoon, Jennifer Aniston y Brad Pitt, Tom Cruise y Nicole Kidman, son sólo algunos ejemplos de estas rupturas, que parecen llegar justo cuando la fama y el éxito se hacen presentes.
Uno de los casos más mencionados por la prensa rosa ha sido el del ex Beatle Paul McCartney, quien el año pasado se separó de su esposa Heather Mills y fue considerado hasta entonces el divorcio más caro, ya que tuvo que pagar a su ex un poco más de 50 millones de dólares.
Luego le siguió Madonna, quien a finales del 2008 terminó su relación con el director Guy Ritchie. A partir de entonces la soltería se ha vuelto muy de moda en los personajes de la farándula, incluso para los casados que hacen todo lo posible por recuperarla.
EL DIVORCIO SE VOLVIÓ FAMOSO
En el 2009 los divorcios se han vuelto más populares que las bodas. Recientemente, el actor ganador del Oscar, Sean Penn, se divorció de su esposa Robin Wright, luego de 13 años y un par de hijos.
La pareja había solicitado el divorcio a finales del 2007 aduciendo “diferencias irreconciliables”, pero en medio del trámite decidieron reconciliarse; incluso se pudo ver a la pareja durante la pasada entrega de los premios Oscar; pero a finales de abril dieron la noticia de la separación que vino acompañada de rumores de amoríos del actor con otras mujeres.
Mel Gibson parece correr con la misma suerte. El pasado 12 de abril, su esposa Robyn Moore presentó la demanda de divorcio; una bromita que le constaría al director de La pasión de Cristo cerca de un billón de dólares, adicionales a los costos del juicio.
Para muchos, una separación y la apatía de 7 hijos pueden ser un golpe fatal; pero Mel encontró en los brazos de la cantante ucraniana Oksana Grigorieva un buen consuelo, pues ya se vieron juntos la semana pasada durante el estreno de X- Men.
Pero los latinos no se quedan atrás, el ex presentador de Primer Impacto, Fernando del Rincón, fue demandado por su esposa y colega Carmen Dominicci. En este caso, el motivo de la separación no fue “diferencias irreconciliables” como en los casos anteriores.
Según Dominicci, su esposo la agredió físicamente en un hotel de República Dominicana, donde asistían a una boda. Al parecer esta pelea fue el detonante, pues ya existían rumores de violencia en este matrimonio que duró tan sólo 10 meses.
HUYENDO DEL COMPROMISO
Al parecer el matrimonio se ha vuelto un poco impopular. En cuanto a eso, el psicólogo nicaragüense Antonio Aburto considera que el pensamiento social se va modificando en la medida que las sociedades se van desarrollando y se va desechando la necesidad del matrimonio o de formalizar una relación.
Muchos piensan que con los divorcios los famosos sólo consiguen fama. Puede que eso sea cierto, pero ante todo también son seres humanos y Aburto afirma que el divorcio es una pérdida en cualquier relación afectiva.
“Es una pérdida, que afecta tanto a la estrella de la farándula como a aquél que no tiene mayores recursos económicos; porque todos invirtieron tiempo, energía y afecto en esa relación”, aseguró.
Pero sea cual sea la causa del divorcio, los famosos tienen un punto en contra, ya que detrás de ellos hay un ejército de paparazzi que se encarga de hacer pública su vida privada. Así que ninguna infidelidad podría mantenerse clandestina.
¿SON MODELOS A SEGUIR?
Ahora que todo indica que los famosos se han encargado de popularizar el divorcio, habrá que preguntarse si estas rupturas están influenciando al resto de parejas, incluso aquéllas que no son personalidades de la farándula.
Aburto dice que en nuestros pueblos se trata más de un componente que tiene que ver con valores éticos y morales, que se han ido degradando, más que la influencia de los famosos.
“Los divorcios de los famosos podrían tener algún efecto en cierto sector de nuestra sociedad; vamos a decir quizás en la parte social más alta, porque gozan de un poder económico mayor”, puntualizó el experto.