- Piloto muerto era ex oficial de la Policía tica
La investigación del accidente de un helicóptero, que cayó hace cuatro días en una montaña boscosa en Costa Rica, dio un vuelco ayer luego de que los socorristas encontraran en los restos de la nave casi 350 kilos de cocaína junto a los cadáveres de sus dos ocupantes, informó el Gobierno.
Los socorristas, que llegaron al lugar donde cayó el viernes el helicóptero Bell 206, hallaron 347 kilos de “supuesta cocaína” junto a los cadáveres del piloto costarricense y del pasajero mexicano, dijo la Ministra de Seguridad Pública, Janina Del Vecchio.
“Claro que es preocupante la presencia de los cárteles mexicanos en Costa Rica, que yo recuerde y de acuerdo con nuestras estadísticas, es la primera vez que se descubre el traslado ilícito de droga en un helicóptero” en el país, expresó la ministra.
“Además, queda al descubierto que hubo un piloto costarricense (y ex oficial de policía) involucrado en el traslado de la supuesta cocaína”, agregó.
La ministra la llamó “supuesta cocaína”, porque el cargamento todavía no ha sido analizado por expertos, pues no ha sido retirado del lugar del accidente, una escarpada ladera del “Cerro de la Muerte”, de 3,451 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera de Talamanca, a unos 200 km al sureste de San José.
El helicóptero era pilotado por Edgar Arguedas, de 36 años, un ex oficial del servicio aéreo de la Policía costarricense, formado como aviador en la Policía de Carabineros de Chile. El pasajero era el mexicano Germán Trejos, quien supuestamente era un fotógrafo que tomaría imágenes de unos terrenos para una empresa inmobiliaria mexicana, que había comprado la nave hace seis semanas a un hotel de Costa Rica.
“Tal cantidad de droga, es de suponer, sería trasladada a una bodega ubicada en territorio costarricense, con lo que se estaría reafirmando lo que he venido denunciando, que Costa Rica no sólo es un país de tránsito de cocaína, sino de bodegaje”, comentó Del Vecchio.
La nave desapareció el viernes hacia el mediodía, tras emitir una señal de que había sufrido un percance, pero se desconocen las causas del accidente.